(II) LO SOCIAL. SU LEGITIMACIÓN. Héctor Vega

El dominio de lo social tiene que ver con la legitimación de los costos sociales. Esto significa la valorización social del trabajo y por tanto los Bienes Públicos incluidos en ese ejercicio. Esto implica una redefinición del proceso productivo, o de su función de producción, que en su complejidad incorpora una falla ignorada por el mercado.

La transición desde una economía de libre mercado implica la conversión\recuperación o realización de la Cuasi-renta. Confluirán además esfuerzos de planificación para integrar las áreas de la actividad productiva de la economía: Área de Propiedad Social, Área Mixta y Área Privada. En dichas áreas se incorporarán las actividades propias a los Bienes Públicos. Todo ello implica asumir costos de mayor complejidad. Seremos testigos de una redefinición fundamental de los precios del mercado.

Deben cumplirse dos condiciones para garantizar la coherencia de este sistema de valorización (de la producción) donde el proceso de remuneración del trabajo es central. La primera condición es la incorporación de los Bienes Públicos al salario, o costos de formación del trabajador es lo que con propiedad se llama el salario social. La segunda se refiere a la proporcionalidad que debe existir entre remuneraciones y productividad. El crecimiento de la productividad fija el alza de los salarios. De esta realidad de ingresos surgen nuevos factores de distribución y desarrollo, los que se validan en las áreas social, mixta y privada ya citadas.

El proceso así descrito supone un alza en los precios y en el valor monetario de las transacciones paralelamente al crecimiento de la producción. Esto conlleva una baja de la tasa de interés de corto plazo. Incorporar externalidades al dominio de lo social estimulará la tendencia al crecimiento/desarrollo a largo plazo de la economía.

La estructura de la sociedad y la economía se basa en la valorización del trabajo en el mundo global; rasgo constante en la obra de los clásicos y de Marx donde el valor del trabajo forma parte del cálculo de la ganancia capitalista. La noción de costo real del trabajo, implica considerar el trabajo como único factor de producción.

En el siglo XX J. M. Keynes se plegó a lo que fue tendencia en su época, i.e., dejar de lado la propiedad del capital como actividad productiva y factor de producción. Escribe Keynes, “simpatizo con la doctrina pre-clásica que todo es producido por el trabajo, ayudado por lo que se llamaba arte y que ahora se denomina técnica….”, et cetera, (J.M. Keynes 1936, p. 213). Concluye diciendo “es preferible considerar el trabajo, incluyendo por supuesto, los servicios personales del empresario y sus asistentes, como el único factor de producción, operando en un determinado entorno técnico, recursos reales, equipos de capital y demanda efectiva” (Ibidem, mi traducción –HV). [1]

En el siglo XXI la valorización del trabajo implica una relación estrecha entre lo público y lo privado. Se trata de organizaciones externas que trastornan completamente la relación entre el dominio público y privado. Saskia Sassen (2006) reconoce que esta nueva estructura de relaciones se inscribe en lo global. En la visión de Sassen lo global y lo nacional no son conceptos excluyentes. Los espacios se integran. Sin embargo, como consecuencia de la globalización, territorio, autoridad y derechos no siempre coinciden con los espacios nacionales. Es en esta área donde según la autora se desarrolla la geografía externa del poder. Pues al interior de los estados se precisan nuevas actividades y tendencias como el arbitraje del comercio internacional o los mercados electrónicos globales de la administración del capital financiero (mencionados por Sassen) casos en los cuales la actividad trasciende las fronteras nacionales.[2] Es en esta área donde interviene la valorización del trabajo; área de componentes externos e internos de influencias, intercambios, transacciones financieras, en definitiva dominio de nuevas determinaciones.

Las agendas nacional y global funcionan según requerimientos que siguen la lógica de retroacción y realimentación mutua. Estas interrelaciones tienen repercusiones importantes en las apuestas que se hacen en economías emergentes y avanzadas relativas a la inversión y el empleo. En la nueva realidad del Estado-Nación cruzada por los imperativos globales, las externalidades (asumidas) legitiman el dominio de lo social en la valorización del trabajo, base de la sociedad social-solidaria. Es en la realidad de los Bienes Públicos donde se produce la legitimación de lo local en lo global. Cuando los costos sociales se incorporan a la empresa se habrán asumido las externalidades que la teorización actual de la economía ha reducido al concepto de fallas de mercado.

El reforzamiento de las tres áreas de la economía, pública, privada y mixta, contribuirá eficazmente a las transacciones intra e intersectoriales y a la organización y administración de los costos sociales. Es en esas áreas, donde se produce el arbitraje entre lo público y lo privado; las relaciones sociales de producción al interior de las fronteras y el comercio internacional; los flujos del mercado de capitales; las transferencias tecnológicas; las migraciones y la organización del mercado laboral; los activos financieros de los sistemas de pensiones; las restricciones del cambio climático; el salario social y la progresión de la productividad…

El avance de la ciencia y los desarrollos tecnológicos y las innovaciones que esto trae, tiene como consecuencia directa el abordaje de los costos sociales y las relaciones entre actores sociales que esto implica. Se pueden concebir varios escenarios de avance en la legitimación del dominio de lo social. El primero se refiere al ensanchamiento del mercado por efectos del incremento de los ingresos en el corto plazo. Otro resultado macroeconómico previsible es la reducción de la Deuda y sus efectos en el ratio “deuda-PIB”.

Los avances en la ciencia y los desarrollos tecnológicos expresados en incrementos de la productividad, se traducen en tensiones por el desplazamiento de un contingente de mano de obra que difícilmente encontrará empleo. El desempleo y sus inquietantes consecuencias sociales es un escenario de desarrollos del capitalismo en el siglo XXI y presente en nuestra época.

Conjuntamente con el desarrollo social y de los ingresos, previsto en el largo plazo, debemos anticipar el crecimiento del capital y de la producción, así como la articulación a esta realidad de nuevos factores de distribución del ingreso.

La incorporación de Bienes Públicos y los movimientos de la productividad llevan al alza en el poder de compra de la población y niveles de mayor igualdad en la distribución de los ingresos, a lo que se suman elementos de regulación e incorporación efectiva de la población a la economía.

Distribución del Ingreso

En los factores centrales de distribución del ingreso, tomamos en cuenta no sólo la fuente del ingreso y las regulaciones de la actividad corporativa sino además la demanda de decisiones de la población que tienen que ver con la calidad de vida y el medio ambiente en los sectores urbanos y rurales. Los factores de distribución del ingreso se enfocan teniendo en cuenta la disminución de las desigualdades entre personas.

Una enumeración no exhaustiva de estos factores se refiere a la regulación antimonopólica y transparencia de los mercados; política de incorporación de los costos sociales en la remuneración de los trabajadores, teniendo en cuenta criterios sociales y de productividad; economía y gobernanza de las ciudades, sus servicios comunitarios (transporte, seguro social, servicios de adultos mayores y medio ambiente) y funciones de integración entre la actividad productiva de la ciudad y factores externos que tienen que ver con la calidad de vida y el medio ambiente; utilización de nuevas fuentes de energía, teniendo en cuenta la productividad y el medio ambiente; nuevos criterios de sustitución de los sistemas de capitalización de pensiones, sean estos de reparto o mixto; medidas medioambientales; servicios públicos automatizados y reforzamiento de servicios de telecomunicación.

Existen tres mecanismos normativos que en diversas épocas, y muy especialmente en el presente, se han exhibido como propuestas relativas a la constitución de un ingreso universal, proyectos que no tienen relación alguna con las remuneraciones del mercado laboral. Me refiero a la Renta básica universal (RBU) la Renta Mínima de Inserción (RMI) y el Impuesto Negativo a la Renta (INR). Sin embargo, ninguno de estos conceptos tiene relación con el salario social que hemos presentado como una remuneración que asume e incorpora Bienes Públicos y de esta manera deviene un factor de distribución de ingresos.

Santiago, Julio-Agosto 2024


[1] It is preferable to regard labour, including, of course, the personal services of the entrepreneur and his assistants, as the sole factor of production, operating in a given environment of technique, natural resources, capital equipment and effective demand. J.M. Keynes, General Theory of Employment, Interest and Money, McMillan, 1936, p. 213.

[2] Argumentación y elementos desarrollados extensamente por Saskia Sassen (2006, Territory, Authority and Rights. From Medieval to Global Assemblages). Véase 9. Conclusion. Territory, Authority, and Rights: National and Global Assamblages.

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