JEANNETTE JARA Y EL COBRE. Héctor Vega

El día jueves 31 de julio recién pasado el partido Izquierda Cristiana organizó en el Aula Presidente Salvador Allende de la Academia de Humanismo Cristiano un acto de adhesión a la candidata a la presidencia de la República Jeannette Jara. En ese acto presenté a nombre del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre, 2 propuestas destinadas a crear el subsector minero industrial, mediante la recuperación de los subproductos de los concentrados de cobre que se embarcan en 5 puertos del territorio, sin ninguna suerte de control ni de Aduanas ni de Cochilco ni del Servicio de Impuestos Internos. Baste saber que en los concentrados 75% del material corresponde a 50 minerales estratégicos y Tierras Raras cuyo valor es muy superior al 25% de cobre que contiene los concentrados. Bastaría invertir en FURE (fundiciones y refinadoras) y crear laboratorios científicos en los 5 puertos de embarque para saber efectivamente qué va en los concentrados.

Junto a esa propuesta planteamos la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras (LOCCM), legislación de la dictadura cívico-militar de enero de 1982 que ha vaciado de contenido la nacionalización del cobre de 1971 realizada por el presidente Salvador Allende. La legislación de la dictadura otorga al concesionario de la mina la calidad de propietario del yacimiento – es lo que se ha llamado la concesión plena – ¡que patudez dirán algunos! pero así es como se entiende la política en un mundo dominado por empresarios, nacionales y extranjeros, dedicados a comprar barato y vender caro y sobre todo a manejar la amnesia colectiva de masas más interesadas en resolver la inseguridad, la falta de empleo y el pago del dividendo, que los intereses de la Nación.

Los pasos aquí propuestos son fundamentales para recuperar la soberanía sobre nuestros recursos mineros. Esto permitirá por una parte, la creación de un sector minero-industrial y por otra, incorporarnos a la cadena de valor del mineral, llegando a las instancias de venta del producto final y de mayor valor.

Mi exposición tomó exactamente 3 minutos como me lo hicieron saber los organizadores del acto. Por ello no pude abordar un tema no conocido – hasta ahora – por la opinión pública. Los montos que las transnacionales presentan en sus balances oficiales, como inversiones de expansión o de nuevas plantas concentradoras, son financiados con el mismo oro, plata, zinc que sacan en los polvos de cobre. Es decir, reciben de parte del comprador una regalía vía streaming – lo llaman royalties NSR (1) El royalty es declarado como gastos de fundición los que se reducen de la tributación. En los hechos el oro y la plata no se refinan en Chile, si ese fuere el caso, tendrían que declarar la renta obtenida con el oro, plata, zinc obtenidos. Mediante esta mecánica las transnacionales no sólo han evadido impuestos sino que además sus instalaciones (plantas, molinos maquinaria) han sido financiadas en último término por el Estado de Chile.

La candidata respondió en algunos minutos, junto a las muchas otras respuestas dirigidas a una multitud sin dudas ni reticencias. Los concentrados no son los concentrados. «Yo he adoptado, dijo, la solución de los sindicatos del cobre de Chuquicamata que me han entregado un proyecto de FURE a mitad de precio. Es decir, remachó, yo voy a las causas del problema, no a sus efectos». Sin posibilidad de respuesta no me queda más que comentar en este texto días después de desarrollado el acto. Efectivamente, el proyecto del sindicato de Chuqui es más barato, 1 mil quinientos millones de dólares, pero lo que no dijo la candidata que ese es el costo de ampliación de la FURE actual de Chuquicamata. Una FURE no vale menos de 3 mil millones de dólares y sobre todo que en las actuales circunstancias se necesitan 2 FURE. No está demás decir que sobre la derogación de la LOCCM la candidata simplemente no abordó el tema.

Con esta presentación iniciamos en los meses siguientes una campaña para informar a la ciudadanía sobre los temas que se debaten en la campaña presidencial y la repercusión que tendrán en el futuro de nuestra República.

NOTA (1) NSR significa Retorno Neto de Fundición (Net Smelter Return en inglés). Es la regalía que se paga al propietario de una mina o concesión minera, sobre la base de los ingresos netos generados por la venta de los minerales, una vez deducidos ciertos costos. Es decir tenemos un valor total del mineral vendido, generalmente concentrados. En los costos se incluye el transporte (llevar el mineral desde la mina hasta la fundición); fundición (costos de procesamiento de los minerales en la fundición); refinación (costos de purificación de los metales obtenidos en la fundición); otros costos, e.g., comercialización, seguros, etc.

Presentación del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre a la Sra. Jeannette Jara, candidata a la Presidencia de la República de Chile. Santiago julio 31, 2025

OBJETO: Recuperación de los subproductos del cobre y derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras (LOCCM, 1982) y su incidencia en la creación del subsector minero industrial

Estimada compañera Jeannette, en representación del Comité de Defensa del Cobre deseamos hacerle presente la grave situación que se presenta en los 5 puertos de embarque (Coloso, Los Vilos, Patache, Coquimbo, Ventanas) y exportación de concentrados del cobre, nuestra principal riqueza natural.

Recuperación de los subproductos del cobre.

Con el concentrado se envía no sólo cobre en un 25 % sino que además en un 75% importantes subproductos a saber oro, plata, molibdeno, torio, etcétera. Científicos norteamericanos como McGroarty y Wirtz revelan una fuerte dependencia de EEUU de la venta de concentrados desde Chile, pues esta producción proveerá a su país, cito “subproductos esenciales a saber, selenio, teluro, molibdeno, renio selenio y en proporciones menores tierras raras (REE)”. Agreguemos a ello metales preciosos oro, plata, paladio, platino, rodio, iridio, osmio y otros metales como el zinc, cobalto y níquel…

Al no detectarse estos subproductos se subfactura lo que sale al extranjero con grave perjuicio al Fisco y a los planes de Bienes Públicos que financia el Estado y que se restan del Presupuesto Nacional. Las exportaciones de mineral de cobre de Chile durante 27 años (1996-2023) se elevaron a 325 mil millones de dólares. Ahora bien, los 325 mil millones de dólares corresponden a 25% de lo exportado siendo el total de éste 1,3 trillones de dólares y la subfacturación a que hacíamos referencia en el párrafo anterior, 975 mil millones de dólares. Frente a estas cifras no cabe sino concluir que en estos 27 años nos hemos constituido en una verdadera factoría y que por tanto hemos restado recursos valiosos para la construcción y consolidación de un sector minero industrial.

Hemos denunciado sin éxito esta situación al Ministerio de Minería, Cochilco y al Servicio de Aduanas para asegurar la trazabilidad de los subproductos. Constatamos que en la actualidad Aduana no fiscaliza adecuadamente las exportaciones de los concentrados, pues los Documentos Únicos de Salida (DUS) necesarios para el embarque del mineral son redactados por las transnacionales del Consejo Minero, con lo que se restan de pagar impuestos, aranceles y royalty sobre los minerales estratégicos que en concreto salen como contrabando de los puertos de Chile.

La solución está a la mano. Crear laboratorios de análisis químico cuantitativo, dotados de instrumental moderno. Existen espectrómetros que aseguran la trazabilidad de esos subproductos se trata de equipos de absorción atómica con lámpara de xenón y horno de grafito que permiten hacer barrido y cuantificación de los metales presentes, por difracción de rayos X, en las materias primas exportadas. Cada espectrómetro tiene un valor de US$60 mil, por lo que su valor total asciende a US$300 mil. Esperamos Jeannette que su gobierno dé instrucciones al Servicio de Aduanas para que instale dichos equipos en los 5 puertos ya nombrados.

  • Derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras (LOCCM, enero de 1982) y su implicancia en la industrialización del país

La reforma constitucional de 1971 y posterior nacionalización del cobre estableció el dominio minero patrimonial regalista del Estado, atribuyéndole a este último una naturaleza y carácter jurídico de exclusivo, absoluto, inalienable e imprescriptible, principio literalmente transcrito en la Constitución de 1980. Sin embargo, durante la dictadura se dictó la LOCCM que vació de contenido el concepto consagrado en la nacionalización del cobre.

La LOCCM proclamó el denominado dominio subsidiario del Estado, que no es otra cosa que el dominio eminente despojado de las características propias del derecho de propiedad a saber, el uso, goce y disposición de las minas. Convive de esa manera, el privado, titular de la concesión plena y el Estado con el dominio subsidiario de las minas.

La derogación de la LOCCM es el paso inicial para restituir nuestra principal riqueza minera a la administración del Estado y de esa manera constituir las bases de la industrialización y el desarrollo industrial y de los Bienes Públicos consagrados por la República tales como la educación, la vivienda, la salud, remuneraciones y jubilaciones dignas, uso del agua, entre otros. De ahora en adelante este conjunto de políticas públicas, deberá ser respetado, desarrollado y financiado en consecuencia.

Las recientes declaraciones del gobierno de EEUU de suprimir el anunciado arancel de 50% sobre las importaciones de cobre demuestran la importancia que tienen para ese gobierno los minerales estratégicos (DMAT), principalmente para su industria bélica y otras. Los subproductos a saber oro, rodio, iridio, osmio, paladio, plata, platino, rutenio; níquel y cobalto se utilizan para la ciencia y tecnología del siglo XXI, situación que Chile no parece percibir. Su valor en productos elaborados representa muchas veces el valor que se obtiene de los cátodos exportados.

El Plan Minero de Chile significa crear el sector de la manufactura de aleaciones, foils, alambrones, tubos, baterías, utilización de chatarra, etcétera. Existen 400 aleaciones de cobre posibles, algunas de mayor valor que otras, con tecnologías de alta demanda en el mundo industrializado. Si comparamos el valor de las aleaciones de cobre vendidas por Suiza a Alemania en el año 2020, vemos que el precio que pagó Alemania US$24/kg, i.e., US$10,90 la libra de cobre, marca una diferencia importante con el precio libra de cobre en Chile en esa época de US$3,80. La diferencia es de US$7,10 (= 10,90-3,80). Esto revela la importancia del valor agregado en la alta industrialización.

Considerando la riqueza minera de nuestro país debemos revertir, mediante un Plan Minero para Chile, la política extractivista que históricamente hemos seguido para sentar las bases de la manufactura de cobre y construir de esa manera el sector minero-industrial del Cono Sur de Latinoamérica. Esto será plenamente posible cuando nos integremos soberanamente a la cadena internacional de valor para vender nuestro cobre como un producto agregado, con valor en la transición energética y cambio climático que vive la Humanidad.


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