COBRE Y CADENAS DE VALOR. Héctor Vega

De acuerdo con cifras a noviembre 2016 de la Comisión Chilena del Cobre, la industria nacional aportó con el 26,9% del total del cobre de mina comercializado a nivel mundial. Por su importancia la gran tarea del cobre en Chile es su integración en la cadena de valor del metal en la economía internacional.

Centrada esta actividad en la exportación de concentrados se sitúa como una actividad tomadora de precios internacionales. El carácter oligopólico de las empresas endogeniza dichos precios, y profundiza la inestabilidad de los mercados internacionales, una de cuyas manifestaciones es la sobreproducción. Cuando se producen huelgas en los yacimientos, sube el precio del mineral en el mercado mundial. La producción de Codelco en Chile representa un 28% el resto (72%) es producción del sector privado, mayoritariamente empresas transnacionales. Nótese que en 1990 la situación era la inversa Codelco representaba 70% de la producción de cobre, el resto pertenecía al sector privado. Actualmente más del 90% de las exportaciones de concentrados de cobre es producto del sector privado.

La integración de la actividad en la cadena de valor del producto permite pasar de la situación de tomador de precios a la de controlador de los precios del mercado.[1] De hecho las empresas transnacionales concesionarias de los yacimientos del territorio nacional han demostrado secularmente que su política de poder en el mercado se basa en conglomerados de empresas integradas, que abarcan producción minera, refinación, fundición, ingeniería, tecnología, transporte, finanzas seguros y comercialización. Son estos componentes los que, a través de las políticas de alianzas, convenios, reparto de mercados y ganancias, y precios, determinan en definitiva la participación del conglomerado en la globalidad del mercado.

En junio 2001 la Comisión Chilena del Cobre representaba a las autoridades de gobierno, que al asumir las proyecciones de publicaciones especializadas para los cargos de tratamiento durante el período 2000-2009, incurriría en graves pérdidas para la industria: “al no tener calzadas sus capacidades de producción-mina y fundiciones-refinerías, el país dejaría de percibir ingresos por US$ 13.000 millones, en tanto la pérdida económica ascendería a US$ 4.700 millones”. Esta fue una campana de alarma no escuchada y que incidía en aspectos básicos de la estrategia de refinación del mineral.

En 1999, conjuntamente con el Ingeniero Químico (U. de Chile) Hernán Villouta, propusimos en un artículo publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas la política de integrar a Chile en la cadena de valor del cobre. Propuesta que tuvo escasa acogida en las autoridades de Codelco de la época.

La base de nuestra argumentación consistía en sustituir los procedimientos pirometalúrgicos por la hidrometalurgia de los sulfuros. Las ventajas medioambientales del proceso abogan por su adaptación. Sobre todo si se considera que las exigencias de preservación del medio ambiente tienen una importancia capital cuando se trata de los permisos exigidos por la autoridad. A esta ventaja deberá agregarse la de producir ácido sulfúrico (óleum) in situ a partir del azufre obtenido en el proceso hidrometalúrgico. Para la recuperación de concentrados de calcopirita mediante procedimientos hidrometalúrgicos, es posible negociar con empresas extranjeras el otorgamiento de licencias para la producción de cátodos de cobre. Este proceso de producción tendría costos de capital, para una planta comercial de 100.000 ton/año, equivalentes al 60% de una instalación pirometalúrgica comparable. Los costos de operación son similares a los del proceso piro metalúrgico. La ventaja es que el proceso es ambientalmente más amistoso. Es muy probable que las minas del sector privado que tratan óxidos, cuando se enfrenten al problema de tratamiento de los sulfuros y tengan que cerrar sus refinerías contaminantes, opten por la vía hidro en sus nuevas instalaciones (Cf. H. Vega 1999, H. Villouta, 1998 octubre).

La internacionalización de la actividad de refinación de Codelco implica avanzar más allá del horizonte actual centrado en el aprovechamiento local del ácido sulfúrico de las fundiciones en la producción del cobre por electrobtención.

En el ámbito nacional los elementos derivados del azufre constituyen el lado de la demanda del sector químico, cuya sinergia de desarrollo en la economía interna es el complemento necesario e insustituible del proceso de inserción global de la minería del cobre chileno y sin lugar a dudas de lo que se ha dado en llamar la segunda fase exportadora de la economía. Su desarrollo es una de las bases a partir de las cuales Codelco podrá programar su incorporación a la red de relaciones internacionales que tienen que ver con los procesos de refinación, comercialización y utilización del cobre en segmentos complejos de la demanda internacional.

En la actualidad una de las modalidades a explorar son los joint-ventures con empresas de China y de la India, mercados tradicionalmente importantes en la refinación. Situarse en el mercado mundial del cobre refinado no es sólo bajar costos sino muy directamente incrementar la productividad de las operaciones mineras en el ámbito internacional. Esto significa localizar actividades de Codelco en el extranjero, en segmentos de tecnología compleja con un factor humano altamente calificado en vista a articularse a las redes de valor que operan en el mercado mundial del cobre.

No se habrá ganado competitividad en el mercado internacional empujando hacia abajo el tipo de cambio, sino a través de la colaboración entre firmas del conglomerado. Habremos superado de esta manera, la estrategia de producir más para saldar las deudas operacionales en un mercado de constantes oscilaciones.

Ser parte de la cadena de valor, desde la producción del metal hasta su comercialización en productos terminados es un medio de control sobre las ganancias de la actividad mucho más eficaz que cualquier acuerdo sobre restricciones a la producción del metal.

Si no aumentamos el nivel de competitividad internacional de Codelco continuaremos subsidiando el transporte de concentrados desde Chile sin ningún beneficio para el país y habremos perdido irremediablemente nuestra opción a integrarnos soberanamente en los mercados mundiales.

Una mirada hacia el futuro. ¿No ha llegado el momento de emplear los recursos de nuestras materias primas, fundamentalmente el cobre, para acceder al mundo de la ciencia, la inteligencia y la tecnología del siglo 21? Más arriba hemos señalado el potencial de nuestra minería del cobre para integrarse en las cadenas de valor del metal en el mercado internacional.

Situemos esta visión en el horizonte de los avances de la ciencia, tecnología e innovaciones. Los cuales señalan un conjunto de desarrollos para nuestro país. Luc Martin –director ejecutivo del Centro de Investigación e Innovación en Energía Marina (Meric, Marine Energy Research and Innovation Center) de Chile­ señala el rol que podrían tener conocimientos relativos a las especialidades tecnológicas de la ingeniería como la metalurgia, los compuestos, la electrónica de potencia, transferencia de datos en el sector de la energía marina, aprovechando dichas competencias y colaborando a nivel mundial con actores de países desarrollados como Japón, Francia, Reino Unido, Estados Unidos o Canadá (Reportaje de Pablo Tirado 2016 mayo 16). El mismo reportaje señala que las tecnologías ligadas a la energía constituyen “una fuente de poder menos desarrollada, pero que si se aprovecha de manera adecuada permite reemplazar gran parte de la demanda mundial de energía eléctrica, o de agua potable o de riego” (Ibidem).

Los potenciales así señalados pero no aprovechados, unidos a una falta de políticas públicas, revelan costos asociados de carácter científico y tecnológico no asumidos –: es lo que en otra investigación hemos llamado la Cuasi-renta empresarial por efecto de costos no asumidos y que en el fondo representan una ganancia virtual no documentada en registros contables.

Nuestra posición en el mercado mundial de commodities y, en particular, lo que nos corresponde en relación al cobre, es frágil pues no hemos captado las opciones del futuro y su relación con nuestro pasado.

La nuestra ha sido la opción fácil de una economía rentista donde el Estado y el sector privado revelan su incapacidad para entender los horizontes que se abren al progreso.

Este es el problema crucial que el Estado de Chile, y Codelco en particular, deberá abordar ahora en el contexto de un desarrollo sustentable –: participar efectiva y soberanamente en los mercados mundiales del cobre y como consecuencia de ello obtener el máximo de beneficios de este recurso no renovable. El desafío está abierto.


[1] Por supuesto están los casos de inelasticidad de la oferta en casos de paralización de faenas por huelgas, causa referida en el texto principal, accidentes, situaciones vinculadas a contaminación ambiental llevadas ante tribunales, etcétera, que determinan una baja de la oferta del mineral.

Diciembre 29, 2023

Deja un comentario