La visión de lo que ocurre en Ecuador es premonitoria de lo que puede ocurrir en otros países de Latinoamérica, de diferentes maneras por supuesto. Dos hechos centrales llaman a la reflexión. Uno se refiere a la complicidad de la clase dirigencial de Ecuador con el narco tráfico y el otro a la intervención del Imperio del Caos en el conflicto. Más abajo un resumen de lo que espero desarrollar según vuestros comentarios o inquietudes.
Una reflexión antecede a lo que ocurre en Ecuador.
Recordemos que en múltiples ocasiones se criticó durante el proceso de paz en Colombia, donde Chile fue uno de los países garantes, junto con Cuba, Venezuela, Noruega, México y Chile, la validez de un proceso donde el lema principal de la crítica era si acaso debía continuarse puesto que el narcotráfico había permeado a las FARC y el ELN, así como las instituciones colombianas, Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo (CSIVI) y la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad (CNGS) y de NNUU Misión de Verificación, que llevaban adelante las de paz.
En ese plano todas las iniciativas son sospechosas, aún los observadores, amigables componedores, que en ese plano jugarían el papel de “tontos útiles” porque después de todo, es un proceso para el que ninguna ley, decreto o sistema fue preparado para enfrentar.
Elegido democráticamente Noboa, al día siguiente debió recurrir al estado de excepción y nada excluye el estado de sitio. En los hechos tampoco Ecuador estaba preparado para enfrentar los hechos permeados por el narcotráfico y las redes internacionales.
¿Debe entonces situarse al “buenismo bolivariano” de Correa como cómplice del renacer del tejido social narco en Ecuador? ¿No es esta la ocasión propicia para poner en duda, mediante una operación limpia de sospechas – porque se trata de guerra contra la criminalidad – los avances sociales de Correa y, por carambola, los de Amlo, o las intenciones de Petro, Lula, o el de un apoyo al vacilante Boric de Chile?
Ante tanta duda, reabramos la fortaleza de Manta, los patrullajes de los AWAC americanos en la costa, reiniciemos el ABDP (Air Bridge Denial Program i.e., programa de ataque al puente aéreo de la droga) a partir de Manta….vamos con las fumigaciones, ¡pero cuidado! No olvidemos las consecuencias de aquellas realizadas por el cuerpo norteamericano de las DynCorp en el Putumayo, sudeste de Colombia, fronteriza con Ecuador que tuvo efectos desastrosos en la salud de los campesinos, con enfermedades en la piel, problemas respiratorios y gastrointestinales; además de la muerte de niños y pérdidas en granos.
Lo de Ecuador es guerra en un Estado civil cruzado por tensiones de grupos neo conservadores, representantes de negocios, actores privilegiados de operaciones encubiertas, de actividades al límite de lo legal y otras abiertamente ilegales, en fin actores cuyo objetivo es el blanqueo de situaciones. Todo ello está al margen de los equilibrios y contrapesos de la Constitución.
La guerra del narcotráfico, las bandas y pandillas que la lideran, constituyen la visión externa de la sociedad civil ya descrita de negocios al borde de la legalidad y otros abiertamente ilegales.
La clase dirigente en Ecuador, aquella no ligada a lo ilícito, por razones de carácter político-militar está incapacitada de tomar el mando y limitada absolutamente a iniciativas de orden policial. Que esto sea entregado a militares no cambia el núcleo del problema. En lo inmediato no es el Ecuador legal el que resolverá. El Ecuador real se impone. La violencia, esconde una generación de jóvenes que por la fuerza de las cosas debe someterse al vasallaje de los viejos políticos probos o delincuentes. Esta guerra oculta no puede ser ignorada, pero agrega tensión a aquella que se libra en la superficie.
Los oficiales jóvenes de Sankara en Burkina Fasso resolvieron el problema generacional. Años antes fue Khadafi en Libia. En la India, los jóvenes del Congress Party quisieron a comienzos del siglo XXI imponer un proyecto democrático occidental, intento que hoy en día cayera en lo tradicional de Modi, aún a la derecha de la India histórica de Gandhi y Jawarlal Nehru.
Nada asegura que la tensión joven en Ecuador logre quebrar los horizontes cerrados que resienten, de la desocupación permanente o semi permanente de los intelectuales, sin embargo, nada de esa infraestructura de descontento podrá influir en la guerra del tiempo presente. La guerra de Noboa.
Santiago, enero 20 2024