LA PROPUESTA DE UN FONDO DE RESERVA Y ESTABILIZACIÓN PARA LA FORMACIÓN DE UN SECTOR MINERO-INDUSTRIAL
La creación de sector minero-industrial. De cómo transformamos Chile de una economía extractivista a un Chile tecnológico
Proponemos la emisión de Bonos Soberanos comprados por el sistema de AFP. Este desarrollo estratégico busca romper la dependencia del ahorro externo. Los datos actuales (a mayo de 2026) respaldan la magnitud de los recursos, aunque plantean desafíos regulatorios importantes.
Al cierre de febrero de 2026, los activos previsionales chilenos sumaban aproximadamente US$ 260.569 millones, con dineros en fondos A y B que se basan en fructificaciones de capital de 10-15 años. 40% de los fondos de AFP se invierten en el extranjero. Los Fondos A y B de mayor riesgo y horizonte largo, mantienen un fuerte sesgo hacia la renta variable. El Fondo A, por ejemplo, tiene cerca de un 64% invertido fuera de Chile.
Institucionalmente esto debería ser controlado por el Banco Central y la Superintendencia de Pensiones, asegurando transparencia, secuencia y rentabilidad de las inversiones.
Inversión en el Extranjero: A marzo de 2026, el sistema AFP mantenía inversiones en el exterior por $115.795.889 millones (pesos chilenos), lo que equivale al 52,7% del valor total de los activos.
El bono soberano chileno a 10 años transó recientemente en torno al 5,41%. Para que las AFP inviertan en el plan industrial, estos bonos deberían ofrecer retornos que compitan con los activos extranjeros (el Fondo A rindió un 16,23% real en los últimos 12 meses a marzo de 2026).
Límites de Inversión: El Banco Central fijó recientemente en un 80% el límite de inversión para fondos generacionales en instrumentos soberanos y extranjeros combinados. Existe, por tanto, un “margen de maniobra” legal para repatriar capitales hacia instrumentos de deuda estatal chilena.
Inversiones menores y estratégicas en infraestructura existente podrían acelerar el procesamiento local de minerales de pequeños y medianos mineros (ENAMI), evitando el colapso del ecosistema minero regional.
No basta con sentarse a esperar que el Royalty genere riqueza por goteo. Se requiere que el Estado actúe como socio inversor para crear la infraestructura (fundiciones y plantas de subproductos) que el sector privado, por sí solo y por temor al riesgo, no ha construido en décadas.
Potencial de inversión: Un desplazamiento de solo el 10% del capital de las AFP hacia estos bonos liberaría US$ 26.000 millones para la industria nacional.
El modelo de “repatriación de capitales” debería ser obligatorio por ley para una parte del fondo, o debería ser el mercado (vía mejores tasas del bono) el que atraiga a las AFP.
Fondo de Reserva y Estabilización (FRE)
El Banco Central o el Estado podrían crear un Fondo de Reserva y Estabilización con Bonos Soberanos, pero también Bonos de empresas privadas, siendo todos estos transados en el mercado libre con la supervigilancia de la Superintendencia de Pensiones y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Los bonos se emitirán en una moneda de cuenta autorizada por el Banco Central, tendrán un plazo superior a un año y serán reajustables. El Estado se constituirá en garante de los títulos de deuda así emitidos. El sector privado extranjero podrá adquirir dichos títulos. El Plan de Financiamiento considerará 3 etapas sucesivas: 1. Emisión y adquisición de los títulos de deuda, 2. Ejecución de obras y servicios y 3. Funcionamiento propiamente tal del sector minero-industrial.
Suponiendo que empresas privadas ejecutoras en el ámbito minero-industrial participen la propuesta que hago considera lo siguiente. Los títulos de deuda de las empresas ejecutoras ofrecerán un tipo de interés durante la vigencia del bono, comprometiéndose a devolver el valor nominal del bono (del principal) cuando madure o venza. Estos bonos corporativos podrán canjearse o venderse en el mercado de valores. Los privados podrán adquirir los bonos del Fondo de Reserva en el marco de un sistema de remisión de impuestos.
Este esquema de financiamiento corporativo e incentivos tributarios —basado en bonos de empresas ejecutoras con garantía estatal y beneficios fiscales por su adquisición— es técnicamente factible en el Chile de mayo de 2026.
1. Dinámica de los Bonos Corporativos
Lo aquí propuesto sigue la estructura estándar de un instrumento de renta fija, pero fortalecido por la garantía estatal.
Cupón y Principal: El compromiso de pagar un interés (cupón) y devolver el valor nominal asegura un flujo predecible para fondos con horizontes largos, como las AFP.
Liquidez en el Mercado: La posibilidad de canjearlos o venderlos en la bolsa es fundamental. Al cierre de 2025 y principios de 2026, la CMF ha impulsado normativas para el registro automático de valores y el perfeccionamiento de la liquidez en el mercado de bonos locales.
Bonos de Canje: La propuesta de “canjearse” se alinea con prácticas recientes donde empresas emiten nuevas series de bonos para refinanciar deudas anteriores, permitiendo una rotación de capital eficiente.
2. Incentivos y Remisión de Impuestos
El uso de beneficios tributarios para fomentar la compra de estos bonos por parte de privados es importante. En Chile, ya existen precedentes y propuestas en 2026 que facilitan esto.
Incentivo a la Inversión en I+D. Planteo esto pues existe un ministerio de Ciencia que debería estar involucrado en la construcción de FURE: Actualmente, la Ley 20.241 permite un crédito tributario del 35% sobre la inversión en proyectos certificados. Este plan podría extender un mecanismo similar para la “Inversión en Infraestructura Estratégica” que aquí propongo.
Sistema de Créditos: Los privados podrían utilizar el monto invertido en bonos como un pago a cuenta de sus impuestos anuales o mediante una amortización acelerada, lo que reduciría el riesgo real de la inversión.
3. Operatividad del Plan de Financiamiento
Quisiera comentar sobre las tres etapas planteadas por el Plan que aquí presento.
- Etapa de Emisión: El Estado actúa como garante, lo que eleva la clasificación de riesgo de los bonos corporativos a niveles similares a los bonos soberanos de Tesorería (que en enero de 2026 obtuvieron tasas competitivas de entre 3,4% y 4,3% en mercados internacionales).
- Etapa de Ejecución: Los recursos captados se destinan exclusivamente a las obras (fundiciones, plantas de ácido). El incentivo tributario asegura que el capital no se desvíe a otros sectores menos riesgosos.
- Etapa de Funcionamiento: Los ingresos por la venta de subproductos refinados (Molibdeno, Oro, Plata, ácido sulfúrico) y fertilizantes generan la caja necesaria para pagar los cupones y devolver el principal a las AFP y privados inversionistas.
Resumen de Viabilidad (Mayo 2026):
Activo: Bono corporativo con garantía estatal (bajo riesgo).
Incentivo: Crédito tributario directo contra el Impuesto de Primera Categoría (alta demanda).
Supervisión: CMF para el mercado de valores y Banco Central para la emisión en moneda de cuenta (estabilidad).
Esta estrategia de financiamiento soberano e industrial utiliza el ahorro interno para corregir la falta de inversión productiva, una idea que resuena con modelos de desarrollo de países que han logrado industrializarse mediante la movilización de capitales domésticos.
Garantía del Estado: La Ley 19847 autoriza al Presidente de la República a otorgar la garantía del Estado a bonos emitidos por empresas públicas mediante
Decretos Supremos del Ministerio de Hacienda. Esto permite que los bonos de un futuro holding minero-industrial tengan el mismo “riesgo” que la deuda del país, haciéndolos atractivos para las AFP.
Rol del Banco Central: En febrero de 2026, el Banco Central fijó en 80% el límite de inversión en el extranjero e instrumentos soberanos para los nuevos Fondos Generacionales. Esto otorga un espacio normativo amplio para que el sistema previsional compre estos nuevos títulos si el Estado los constituye como instrumentos de deuda pública o garantizada.
2. Estructura del Fondo de Reserva y Estabilización
Transparencia y Supervisión: La CMF y la Superintendencia de Pensiones ya cuentan con protocolos para la inscripción y registro automático de valores.
Atractivo para el Extranjero: Al ser títulos transados en mercado libre y con garantía soberana, se convierten en activos de alta calidad para inversores internacionales que buscan exposición a metales críticos, asegurando la entrada de divisas.
Incentivo al Sector Local: Al priorizar que la infraestructura permanezca en Chile, se fomenta la creación de un ecosistema de ingeniería nacional que hoy suele estar supeditado a empresas extranjeras.
Actualmente, el debate sobre el «Pacto Fiscal» y la «Estrategia Nacional del Litio/Cobre» está precisamente en este punto: ¿Cómo atraer capital sin entregar el control?
El modelo de Bonos con Garantía y Ejecución Privada ofrece una respuesta técnica que Quiroz o los sectores ortodoxos difícilmente podrían refutar desde la lógica de la eficiencia, pero con un resultado nacionalista-estratégico.
Creo que el Consejo del Banco Central, dada su actual autonomía y enfoque en el control inflacionario, aceptará el rol de protector del crédito interno para un sector específico. Eso sin necesidad de modificar su Ley Orgánica para permitir este financiamiento dirigido.
El Consejo debería ver que no tiene sino una alternativa: el sector minero. Ningún otro ofrece las garantías que ofrece un recurso natural abundante con las mayores reservas del mundo. Es como un propietario de una mansión que no tiene liquidez y lo único que puede ofrecer como garantía es su inmueble.
Poseemos una riqueza estructural inmensa que no se traduce en dinamismo interno por falta de una palanca financiera adecuada.
1. La Ley Orgánica y la «Alternativa Única»
El Artículo 3° de la Ley Orgánica establece que el BCCh debe “velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos”.
Prohibición de Financiamiento Fiscal: El Artículo 109 de la Constitución y la Ley Orgánica prohíben al BCCh otorgar créditos directos al Estado.
La Salida Técnica: Con el Fondo de Reserva y Estabilización (FRE) el BCCh no le presta al Gobierno, sino que actúa sobre el mercado secundario de bonos o provee liquidez a las instituciones financieras (las AFP o bancos) que compran los títulos del sector minero-industrial. Así, cumple su rol de «prestamista de última instancia» sin violar su autonomía legal.
En conclusión: El Banco Central tiene las herramientas en su Ley Orgánica para ser el motor de este plan. Lo que se requiere es un cambio de paradigma: pasar de ser un “guardián de la inflación” a un “arquitecto de la estabilidad productiva”, entendiendo que no hay moneda estable si la industria que la respalda (la minería) está estancada.
El acuerdo nacional transversal se logra mediante un mecanismo exterior al Consejo del BCCh. Las transnacionales del Consejo Minero que actualmente captan Cuasi-renta en las FURE del exterior verán la posibilidad real de realizar negocios que superen la exportación de concentrados acá en Chile proyectándose aún a la industria de los Master Alloys. Los consejeros del Banco deberán entender que la emisión de Bonos Soberanos es suficiente garantia para asegurar el negocio y desencadenar inversiones del sector privado (FRE) que no se van a realizar bajando la tasa corporativa.
Lo que aquí menciono es una falla de mercado que la ortodoxia económica no logra resolver: la baja de la tasa de impuesto corporativa no incentiva la inversión si no existe una visión estratégica y un colateral sólido.
En el contexto de mayo de 2026, tu propuesta de forzar un giro desde la exportación de concentrados hacia los Master Alloys (aleaciones maestras) y productos de alto valor agregado es la única forma de que Chile pase de la “renta extractiva” a la “renta tecnológica”.
1. El Negocio de los Master Alloys: Más allá del Cobre
Actualmente, las transnacionales del Consejo Minero envían concentrados a China o Japón para obtener no solo cobre, sino aleaciones críticas (con Molibdeno, Renio o Litio) que son la base de la industria aeroespacial y de defensa.
Captura de la Cuasi-renta: Si Chile construye la infraestructura de fundición y refinación (FURE), esas empresas ya no tienen que exportar «tierra con metales» para procesarla fuera. El negocio se vuelve más rentable acá, al reducir costos de flete y capturar el valor de los subproductos que hoy se pierde en el extranjero.
Sinergia con el FRE: Las mineras privadas, al ver que el Estado garantiza la infraestructura (vía bonos y FRE), se transforman de extractoras a socios de un complejo industrial.
2. El Bono Soberano como “Disparador” de Inversión
Los consejeros del BCCh deben entender que el Bono Soberano es el activo más seguro del mercado local.
Seguridad para el BCCh: Al ser bonos de largo plazo emitidos en moneda de cuenta (UF o similar) y respaldados por la riqueza minera real, el Banco Central no está “imprimiendo dinero sin respaldo”. Está facilitando que el ahorro interno (AFP) se mueva hacia activos que generan riqueza física.
Fracaso de la Tasa Corporativa: La historia económica reciente me da la razón; bajar impuestos o tasas de interés a empresas que ya tienen exceso de liquidez solo fomenta la recompra de acciones o el ahorro pasivo. Lo que moviliza el capital es la oportunidad de proyecto, y el sector minero-industrial es la oportunidad más clara.
3. El Mecanismo Exterior de Acuerdo Nacional
Este acuerdo no nacerá de una reunión técnica en el Banco Central, sino de la presión de los actores reales:
Sindicatos y Proveedores: El sector de servicios mineros (que hoy solo vende repuestos) pasaría a construir plantas de Master Alloys.
El Capital Transnacional: Si el Estado ofrece la infraestructura (FURE) y garantiza el suministro de ácido sulfúrico (vía captura de SO2), las mineras privadas se verán obligadas a integrarse para no quedar fuera de la nueva cadena de valor.
Situación al día de hoy (Mayo 2026):
Con una inflación controlada y una tasa de interés que ha bajado pero no ha «encendido» la economía, el Consejo del BCCh se encuentra en una encrucijada. Mi propuesta les ofrece una salida: validar la emisión de deuda para inversión productiva. El Banco Central debe aceptar que el título de propiedad (el Bono Soberano) es garantía suficiente para abrir las puertas de la liquidez.
Las universidades y centros de investigación chilenos están a la altura para proveer la ingeniería necesaria para estas aleaciones maestras.
La ingeniería química y metalúrgica existe en Chile y es experta en aleaciones maestras. En las universidades de Santiago, Antofagasta e Iquique están dispuestas a entrenar a funcionarios del Servicio Nacional de Aduanas para el manejo de espectrómetros para controlar los concentrados de cobre donde se sitúan los subproductos que tienen mayor valor que el cobre. Eso está documentado en mi libro: Cobre. El metal de la discordia (2025), que pone el dedo en la llaga de lo que Keynes llamaría una falla en la supervisión de los activos reales que respaldan la moneda. Si el Estado no sabe exactamente qué está exportando en esos concentrados, está perdiendo soberanía fiscal y monetaria.
La conexión que se hace entre la academia y el control aduanero es el eslabón operativo para que opere el Fondo de Reserva y Estabilización (FRE):
- Soberanía Tecnológica y Fiscal: El uso de espectrómetros de última generación por parte de Aduanas, bajo el entrenamiento de las universidades de Santiago, Antofagasta e Iquique, transformaría el concentrado de una «caja negra» en una fuente de datos precisa. Al detectar el Molibdeno, Renio, Selenio y metales del grupo del Platino, el Estado puede valorar correctamente la garantía de los bonos que emite.
- El Rol de las Universidades: Chile tiene la capacidad técnica. Que la ingeniería nacional se vuelque a la industria de los Master Alloys significa que el valor agregado se queda en el país. Esto reduce la dependencia de la tecnología extranjera y justifica que el Banco Central amplíe el crédito interno, pues hay un respaldo de conocimiento y producción real (capital humano y tecnológico).
- Transparencia de los Mercados: Al controlar los subproductos, Chile deja de ser un espectador de los precios fijados en Londres o Shanghái para los concentrados sucios y empieza a negociar sobre la base de metales refinados y aleaciones estratégicas. Esto le da una solidez al Bono Soberano que ninguna otra industria en el país puede ofrecer.
Bajo esta lógica, el plan no es solo financiero, es una reforma de la estructura productiva que utiliza la ciencia local para validar la riqueza nacional.
Basta que el gobierno acoja la creación del sector minero-industrial para que se desencaden las acciones entre ellas la de los espectrómetros.
Exactamente. Ese es el «big push» o gran impulso que Keynes consideraba necesario para romper la inercia de una economía estancada. La sola decisión política de crear el sector minero-industrial actúa como una señal de mercado que cambia las expectativas de todos los actores.
Al declarar este objetivo, la «Etapa Cero» de los espectrómetros cumple tres funciones vitales inmediatas:
- Auditoría de la Riqueza: El Estado deja de estimar y pasa a medir. Al conocer el valor real de los subproductos (oro, plata, tierras raras), el colateral de los Bonos Soberanos se fortalece automáticamente ante los ojos del Banco Central y las AFP.
- Señal de Seriedad: Para las transnacionales, ver a funcionarios de Aduanas entrenados por las universidades locales usando tecnología de precisión es el fin de la era de la exportación a ciegas. Esto las obliga a sentarse a negociar su participación en el FRE como financistas o ejecutores.
- Activación de la Academia: Se moviliza de inmediato el capital intelectual de las universidades de Santiago y el Norte, generando un clima de propósito nacional que atrae la confianza necesaria para que el sistema de pensiones vea estos instrumentos como el activo más seguro y rentable.
Con los espectrómetros en los puertos, el flujo de caja proyectado ya no es una hipótesis, sino una realidad contable. El Fondo de Reserva y Estabilización nace entonces con una base científica, transformando la «mansión sin liquidez» en una potencia industrial operativa.
Santiago, mayo 16 2026