La propuesta aquí contenida se basa en lo que llamamos la recuperación del potencial de la economía chilena. Dicho potencial está basado en sus recursos naturales (minerales, pesca, forestales, agricultura) en un cuadro de tratados comerciales que sitúan a Chile como una de las economías más abiertas del mundo. Por tanto, el sorprendente estancamiento de la economía chilena, calculamos 1,15% de crecimiento para 2026, no responde a limitaciones insalvables de su sector externo, sino a un estrangulamiento interno inducido por una política monetaria contractiva basada en la Tasa de Política Monetaria del Banco Central de Chile (TPM) de 4,5%.
Bajo esa tasa Chile opera con un falso equilibrio, gobernado por el objetivo de 3% de inflación anual, una inversión ineficiente de 23% del PIB (Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF), con una baja productividad (tasa capital-producto, 3,5) y un desempleo estructural de 9,4% de la fuerza laboral.
El nivel de actividad así proyectado ha congelado el motor industrial de la economía y desarrollado un escenario donde se prioriza la parálisis nominal del mercado interno. El mercado del cobre, metal necesario en los conflictos geoestratégicos del Medio Oriente, así como los sub productos de los concentrados transportados desde Chile, otorgan al país un techo de crecimiento compatible con el equilibrio de divisas necesario para una economía con gran apertura internacional.
Dicho techo ha sido calculado en un crecimiento de 5,36%. Este superávit comercial y un eventual crecimiento de la economía mundial de 2,5% otorgan un margen macroeconómico amplio para expandirse sin arriesgar las reservas internacionales de la economía nacional.
La restricción artificial del crédito impuesta por la dupla Hacienda-Banco Central, con el beneplácito del gobierno, ahoga la inversión productiva, constriñendo el crecimiento real a un lánguido 1,15%. Si comparamos la tasa de crecimiento potencial de 5,36% con la tasa proyectada de 1,15% resulta una brecha negativa de 4,21 puntos porcentuales del PIB. Ese es el resultado de las limitaciones monetarias cuando nos atenemos a la TPM de 4,5%.
En términos de liquidez monetaria esta parálisis estabilizadora neutraliza anualmente 13.893 millones de dólares en riqueza potencial no realizada.
Hemos presentado un cálculo teórico que dimensiona la magnitud del problema representado por una fuerza laboral desocupada de 9,4%. Sobre la base de un salario mensual de CLP 750.000 y la capacidad productiva transicional necesaria llegamos a un presupuesto bruto de 11.900 millones de dólares (aproximadamente 9,5 billones de CLP).
Al contrastar ambas magnitudes (13.8 mil millones de dólares y 11.9 mil millones de dólares), la validación del modelo transicional en la utilización de los recursos disponibles en la economía en términos de trabajo y materiales es contundente.
El desempleo del 9,4% en Chile no es un problema de escasez de recursos; es un mecanismo institucional de opresión utilizado por la macroeconomía neoclásica como ancla inflacionaria para subsidiar el comportamiento pasivo (look and see) de la gran empresa. Incluso operando con ingresos mediocres propios de un país primario-exportador, los fundamentos estructurales de Chile demuestran que el país tiene acceso a recursos y espacio en la Balanza de Pagos para rescatar a su población de la cesantía.
Romper la trampa del ingreso medio exige desbancar el dogma del equilibrio nominal estático y subordinar la política monetaria a un circuito cerrado de crédito dirigido y de absorción salarial,emulando la audacia planificadora que transformó a los tigres asiáticos hace cuatro décadas.
Para financiar la creación de un sector minero-industrial y un Plan de Infraestructura y Vivienda proponemos un Fondo de Desarrollo Industrial Soberano (FDIS), la captación de la Cuasi-renta minera y la captación de fondos de las AFP.
El FDIS está basado en un sistema dual de tasas de interés, pues el Fondo opera al margen de la TPM del Banco Central. Utiliza financiamiento fiscal directo proveniente del cobre y créditos preferenciales europeos.
La captación de la Cuasi-renta minera se refiere al diferencial entre los embarques de concentrados y la comercialización de éstos en ultramar. Para el año 2024 éste fue calculado en 21 mil millones de dólares.
En el caso de las AFP proponemos un Bono de Proyecto Estructurado emitido por una sociedad anónima de objeto exclusivo donde el Estado (vía Codelco o ENAMI) posee una participación minoritaria pero estratégica, y socios tecnológicos privados poseen la mayoría operativa. El Estado chileno actúa como aval del capital principal del bono durante los primeros 7 a 10 años (el periodo crítico de break-even). Esto reduce el riesgo de crédito del instrumento a una categoría cercana a la de un Bono Soberano.
Bajo su lógica dogmática, la teoría jamás puede estar equivocada. Si el tejido social se desgarra, si la Formación Bruta de Capital Fijo se desploma y con ello el crecimiento de la economía al 1,15%, o si cientos de miles de personas quedan atrapadas en un 9,4% de desempleo estructural, para los epígonos del modelo no es una falla de éste; es simplemente que “las personas y la realidad no cuadran con la teoría”. Por lo tanto, la solución institucional es mutilar las capacidades productivas del país y congelar el mercado interno con una TPM al 4,5% y una tasa de inflación de 3% para obligar a la realidad a caber en su nicho abstracto.
Este maridaje entre el dogma fiscal y el monetario prefiere un país amputado pero “alineado con las proyecciones”, antes que romper el molde ideológico y utilizar los 13,8 mil millones de dólares de holgura calculados.
En el mito griego, Procusto ofrecía una cama a los viajeros; si eran demasiado altos para ella, les cortaba las extremidades para forzarlos a encajar, y si eran demasiado bajos, los estiraba con cuerdas hasta romperlos. Para la dupla de Hacienda y el Banco Central, (con el beneplácito del gobierno) su lecho de Procusto es el modelo neoclásico de equilibrio estático con una TPM de 4,5% y la inflación al 3%. La teoría no está equivocada son las personas que se niegan a actuar como la teoría espera que actúen.
El régimen de Kast vía Quiroz reflota el modelo de la dictadura. Desigualdades sociales: una realidad incómoda
1.- 150.502 personas perciben al mes un promedio de $79.094.086.
2 – Otras 1.505 personas perciben en promedio $5.265.364.095 mensual.
3.- Esto comparado con la realidad del trabajador promedio. Según la última Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE, la realidad laboral común es muy distante.
4.- La mitad de los ocupados en el país vive con montos drásticamente menores.
5.- La Mediana de ingresos en Chile es de $680.000 mensuales, vale decir, el 50% de la Población no recibe más de $680.000 pesos al mes y en su mayoría son trabajadores dependientes e independientes, incluso microempresarios.
6.- El Ingreso promedio mensual que incluye a los que más perciben es de $962.945.
7.- Pero, un solo individuo de la cima, 0,01%, percibe al mes el equivalente a más de 7.700 sueldos iguales a la Mediana de ingresos ($680.000) del país.[1]
Según cifras de la Fundación Sol, el 55% de los hogares gasta más de lo que le permite los salarios que recibe por lo que se calcula que el endeudamiento alcanza en promedio a dos millones de pesos por persona con un total entre 3,9 a 4 millones de morosos registrados en DICOM para una deuda acumulada de $9,0 billones (i.e.9.600 millones de dólares. 1 dólar = $946.53) con el Retail y la Banca.
El empleo
En el trimestre móvil reciente, la cifra oficial de desempleo es de 9,4% de la fuerza laboral, tasa que se divide por género en 10,5% para las mujeres, y 8,0% para los hombres. 22,8% corresponde a jóvenes entre 15 y 24 años. El desempleo de las mujeres jóvenes supera al resto con un 28%. Este es el peor nivel de desempleo desde la pandemia, el más alto registrado en casi cinco años, afectando de manera desproporcionada a los jóvenes. Tres Regiones claves lideran el desempleo en el país a saber, Valparaíso con una tasa de desocupación femenina del 10,9%; Región del Biobío con el desempleo femenino más alto de Chile, alcanzando un 11,3%; Región Metropolitana concentra un desempleo femenino del 10,4%.
Las estadísticas muestran una alta tasa de precariedad del empleo. En 2025 se registraron casi 498.000 casos de despidos y al primer trimestre de 2026 se acumulan 120.325 por la causal de necesidades de la empresa. En 2025 los despidos alcanzaron 2.6 millones de avisos de término de contrato. Entre enero y marzo de 2026, las desvinculaciones totales sumaron 742.548.
Sectorialmente, la construcción es el sector con la mayor concentración de despidos por la causal de “necesidades de la empres”, sector que arrastra un estancamiento prolongado. Los servicios administrativos, junto a la construcción, es el segundo sector que concentró más desvinculaciones debido a reestructuraciones y bajas de productividad. Comercio y Minería, según las últimas encuestas de empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), mostraron contracciones importantes en sus dotaciones de asalariados formales hacia el primer semestre del año. Los informes de la Dirección del Trabajo indican que los despidos por necesidades de la empresa en el trimestre móvil reciente se ubican en torno al 1,7% de la dotación activa. Esto representa una caída visible respecto al año anterior, cuando la tasa promediaba el 2,4% para los mismos meses.
La abismante desigualdad social y la inexplicable carencia de empleos dignos son parte de una sociedad que perdió la capacidad de asombrarse y que en el curso de estos años ha perdido también la capacidad de escuchar y de sumar.
No puedo terminar este párrafo sin un problema que desde hace tiempo golpea nuestras fronteras.
Chile enfrenta una crisis demográfica que en el largo plazo tendrá consecuencias sin precedentes: la tasa de fecundidad ha caído a un mínimo histórico de 0,99 hijos por mujer, muy por debajo de la tasa de reemplazo universal de 2,1. Como resultado, se proyecta que el crecimiento natural de la población sea negativo a partir de 2028.
70% de la población mundial vive en países con tasas de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 hijos por mujer, según datos de la ONU actualizados en 2026. En el Asia oriental, China, Japón y Corea del Sur tienen algunas de las tasas de fecundidad más bajas del planeta y un envejecimiento extremo..En Europa del Sur, Italia y Grecia registran un envejecimiento acelerado y un balance natural (nacimientos menos muertes) marcadamente negativo. En Europa del Este y Balcanes, la guerra y la emigración masiva, más una bajísima natalidad han llevado a cifras bajas de reemplazo a Ucrania, Bulgaria, Lituania, Letonia, Serbia, Croacia y Moldavia
A falta de una tasa demográfica de reemplazo, la inmigración es importante para enfrentar los desafíos estructurales y la transición que requiere un sistema económico obsoleto, en áreas productivas estratégicas para realizar un cambio necesario. Las leyes y reglamentos existen así como las medidas en curso, sean estas expulsiones, salidas voluntarias, empadronamiento biométrico; pero una cosa es el diseño de la ley y otra muy distinta es su aplicación práctica y la gestión política del problema. En la práctica, el fenómeno migratorio en Chile ha estado marcado por una intensa confrontación y el traspaso de responsabilidades entre administraciones.
Crecimiento y Balanza de Pagos
Chile se caracteriza por tener una economía abierta y depende mayoritariamente de exportaciones de materias primas mineras, agrícolas, forestales, pesca, etc. Esta dependencia, con poco valor agregado, pone en riesgo el equilibrio de la balanza de pagos y el crecimiento y desarrollo de la economía.
El comercio internacional de las materias primas genera una cuasi-renta captada por las transnacionales de la Gran Minería del Cobre (GMC) en los puertos de destino donde el concentrado transportado es destinada a las fundiciones y refinerías (FURE) de ultramar. Circuito exterior generador de cuasi-renta para las transnacionales como pieza fundamental en la cadena de valor del metal. Esa renta que se genera en ultramar describe una posición privilegiada desde donde se elude el pago de la renta corporativa, el royalty minero y los derechos de Aduana de la economía local.
El llamado Plan de Reconstrucción Nacional del ministro Quiroz ignora la captación de la cuasi-renta por lo que pone en riesgo la tasa de inversión de la economía, un actual exiguo margen entre 18 y 23% del PIB. También ignora las posibilidades de crear un sector intermedio entre el sector minero extractivo de alta intensidad de capital y las explotaciones mineras pymes y artesanales. Esta falta de irradiación del sector moderno, transformado en transportador de concentrados de minerales hacia los puertos de ultramar, ha impedido el surgimiento de un sector minero-industrial capaz de producir aleaciones maestras de cobre con un importante diferencial de precios sobre lo que se obtiene con el transporte de los concentrados de cobre.
El proceso de las aleaciones comienza en el fondo de las bateas donde se acumulan los barros anódicos y los subproductos que las empresas mineras venden al mundo en su comercio de exportación de cátodos. Baste decir que 1 tonelada de los depósitos citados contiene 2 kilos de oro, además de otros subproductos que se funden nuevamente en los lugares de desembarco de los cátodos exportados, agregándose otros metales (Zn, Cr, Ni, Sn, Mn, etcétera) para darle propiedades de alta conductividad y maleabilidad. Ese acto eleva el valor del producto en un 50 %.
Vulnerabilidades de la economía
Chile es una economía abierta y dependiente del comercio de sus materias primas. Su precaria tasa de crecimiento se refleja por los resultados medibles en los términos de la balanza de pagos. Ésta refleja la fragmentación comercial internacional alimentada por el proteccionismo (barreras arancelarias), la existencia de bloques regionales, y la reubicación internacional de las empresas hacia lugares donde el costo de la mano de obra es menor o donde las condiciones comerciales regionales son más favorables. La característica esencial es la de una economía mono exportadora de cobre: 55% de las exportaciones corresponde a cobre, el 45% restante se compone de otros minerales como el litio y el hierro, productos agropecuarios (cerezas y uvas), alimentos procesados (salmón), sector forestal y químico (celulosa, yodo).
La importancia de las materias primas en la canasta exportadora explica la baja elasticidad ingreso de las exportaciones del país; lo que unido a una alta elasticidad ingreso de las importaciones determina la vulnerabilidad exterior de nuestra economía y su bajo crecimiento. Por eso no puede sorprendernos que 70% de las transacciones en los circuitos domésticos de consumo de nuestra economía aparezca representado por bienes y servicios de origen externo. Circunstancia que agrega mayor vulnerabilidad al crecimiento de la economía pues alerta acerca del escaso desarrollo en tecnología e innovación, amén de un bajo aporte a la investigación y desarrollo – no superior a 0,4% del PIB.
El sesgo rentista de la economía condena al país a una tasa de crecimiento mediocre. Una versión lineal, contable del crecimiento, centra el crecimiento de la economía en dos factores principales no abordados en el plan de Reconstrucción del ministro Quiroz: el sector minero de exportación y la productividad de la economía. Al no abordar esos dos problemas estructurales el ministro Quiroz, no hace sino consolidar la vulnerabilidad del sistema. Tratándose de una economía extremadamente abierta su vulnerabilidad se refleja en el déficit permanente de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos.
En la ecuación (1) más abajo, según la propuesta de los trabajos de Solow, Harrod–Domar, el crecimiento de la economía depende de la tasa de ahorro y de la relación marginal capital-producto, lo que representa el motor industrial de la economía; a ello debe agregarse la tasa de crecimiento de la población y la tasa de amortización. La apertura de la economía aparece en el rol de las exportaciones, basadas especialmente en el sector minero y la productividad de la economía, así como la indexación de la elasticidad de las importaciones de consumo asociada al crecimiento del PIB. Es sobre la base de los parámetros de esta ecuación que se decide finalmente el rol que tendrán las políticas que buscan la estabilidad macroeconómica y financiera del Estado y el dinamismo que decide el crecimiento de largo plazo.

Donde,
Gr es el crecimiento
FBKF, es la formación bruta de capital fijo, 23%
k/p, es la tasa capital-producto, 3.5
δ, amortización, 4.5
η, crecimiento neto de la población,0,4
Ê, importancia de las exportaciones, 0,33
Stk, variación de stocks. Cifra de coyuntura, 0,53
Mx, ajuste indexado de importaciones de consumo, 0,22. Cifra de coyuntura.[2]

Tracción real de las X: ωx * Ê = 0,23
Tenemos:
Gr = 1,67 – 0,53 – 0,22 + 0,23 = 1,15 (1’)
El crecimiento de la economía así calculado, 1,15%, asume una tasa de Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) de 23%; una tasa capital-producto, k/p = 3,5; una tasa de amortización o depreciación de capital físico de 4,5; una tasa de crecimiento neto de la población de 0,4; un dato coyuntural de variación de existencias o stocks de 0,53 y un ajuste indexado de importaciones de consumo (cifra de coyuntura) de 0,22.
La captación de la Cuasi-renta en las exportaciones del cobre la realizan las transnacionales de la Gran Minería del Cobre. Éstas son parte de una cadena de valor compleja o circuito cerrado de productor/consumidor. En esas condiciones, donde la exportación de cobre representa 55% de las exportaciones, la tracción de exportaciones es baja: 0,33 * 0,07 = 0,0231.
En 1979 el economista Anthony P. Thirlwall[3] planteó que el crecimiento económico principalmente de los países en vías de desarrollo está limitado por la balanza de pagos, debido a la dependencia en las cuentas externas de la Nación (exportaciones e importaciones). Por tanto el equilibrio de la Balanza de Pagos planteado por Thirlwall determina en qué medida la ecuación de Harrod-Domar activa el potencial señalado en las Cuentas Externas de la economía. Esta subordinación permite prevé las crisis cambiarias, así como las reservas internacionales de la economía.
A continuación veremos si la tasa de crecimiento calculada en la ecuación (1) es compatible con el equilibrio de la Balanza de Pagos propuesto por Thirlwall. Su mirada se refiere principalmente a los países exportadores de materias primas. El equilibrio de la Balanza de Pagos planteado considera la tasa de crecimiento del ingreso mundial; la elasticidad ingreso de las exportaciones del país y la elasticidad ingreso de las importaciones del país. El equilibrio así alcanzado determina el crecimiento de la economía. Esa compatibilidad se expresa en la ecuación siguiente:

Introducimos a tracción de las exportaciones de la ecuación (1) como variable de crecimiento, ωx * Ê = 0,23. Mx(y) 0,30 define la importancia de las importaciones en el PIB.
Para que la economía no destruya sus reservas internacionales ni genere crisis cambiarias, la tasa de crecimiento efectiva de Harrod-Domar debe subordinarse estrictamente al límite que plantea el equilibrio de la Balanza de Pagos.
Al introducir en la ecuación (1) la relación de equilibrio de la Balanza de Pagos ésta queda estructurada de la siguiente manera:

La FBKF se mantiene en 23% del PIB, el límite bajo de esta relación ha tenido recientemente valores bajos de 18 o 19% que es apenas suficiente para cubrir la depreciación (∂) y el crecimiento demográfico (n). Es la tasa de reposición vegetativa para que el ingreso per cápita no caiga. En la variación de Stocks (Stk) ajustamos las importaciones de Consumo (Mx) en aproximadamente 1%, cifra de coyuntura que actúa como estabilizador de corto plazo.
Al considerar el crecimiento mundial (z = 2,5%), se captura el impulso de la demanda agregada global sobre el bloque exportador chileno, ponderado por el peso de las exportaciones en el producto y su eventual crecimiento. Sin embargo, no podemos olvidar que la escasa elaboración de los concentrados de cobre, sitúa la elasticidad ingreso de las exportación en ε = 1,2, ponderado por el peso de las exportaciones en el PIB (ωx * ε = 0,33 * 0,07), la tracción real nominalizada es de un 0,0231.
En un escenario de libre crecimiento la elasticidad-ingreso de las importaciones (π) sería de 1,5. Sin embargo debido a la tasa de política monetaria del Banco Central (BCCH) en 4,5%, el crecimiento se establecerá finalmente alrededor de un 1% para 2026. Para cumplir con el dinero no habrá otro medio que ajustar a la baja π, elasticidad ingreso de importaciones, probablemente hasta un 0,6. Esa es la lógica del ajuste estructural impulsada por los Chicago en los primeros años de la dictadura.

La cifra de 5,36% es un crecimiento sin restricciones externas. Es decir, metas relativas al motor industria aún no alcanzadas en los últimos 50 años de la economía chilena a saber, FBKF de 30% del PIB, relación capital-producto de 1 unidad de producto por 3 unidades de capital. Pero también se trata de activar los procesos de innovación y modernización de las cadenas productivas, incorporar la investigación universitaria al desarrollo minero-industrial, intervenir en la cadena productiva de la producción minera y por tanto en los procesos de embarque del concentrado al origen de la cuasi-renta desarrollada por las transnacionales de la GMC en los mercados internacionales del metal, etcétera.
Si la economía mundial crece a un (z = 2,5), y considerando los precios históricamente altos del cobre, el término de tracción externa, esto es el numerador de Thirlwall crece. Sin embargo, el impacto positivo de z es neutralizado por la escasa y aún falta de elaboración de las exportaciones, por ejemplo el ya citado comercio de Concentrados vs. Refinado y el control recesivo sobre π, es decir la alta elasticidad ingreso de las importaciones.
En una estructura primario-exportadora normal, un aumento de la riqueza externa pone en alza las importaciones, elevando la elasticidad-ingreso de las importaciones (π). Para evitar que esto ocurra y proteger las reservas, el ministro Quiroz así como el Banco Central mantienen la TPM en 4,5%. Al forzar artificialmente a la elasticidad ingreso (π) a la baja mediante el enfriamiento de la economía, el Banco Central destruye el primer miembro de la ecuación de crecimiento, la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) la que cae, arrastrando al producto real Gr al rango estimado del 1,15% a pesar de que el mundo (z) esté empujando a favor.
La diferencia 5,36%>1,15% señala un horizonte que se concreta mediante un superávit comercial, precios del cobre favorables así como la demanda global, factores que prevén crisis cambiaria o de reservas. Al incorporar el promedio real del 30% para (Mx(y) (0,30) y ponderar la tracción mundial (z = 2,5%), se obtiene un resultado (5,36% de crecimiento) sin restricciones externas. El crecimiento de 1,15%, señala un freno de mano institucional auto impuesto.
La diferencia de 4,21 puntos es el “Costo Quiroz” esto es, la riqueza, el empleo y la industrialización que el país sacrifica deliberadamente.
Al mantener la tasa de interés real tan alta, el Banco Central comete el error de la Fed de hace un siglo. Quiero decir la asfixia de la inversión interna. Esta política monetaria restrictiva impide que las tasas de interés domésticas bajen, congelando la inversión productiva de largo plazo en el 1,15%.
En la práctica ello ha permitido que las grandes empresas disfruten del cómodo “look and see”, ganando intereses seguros en el mercado financiero en lugar de arriesgar capital asegurando, por ejemplo, la construcción del sector minero-industrial por irradiación de las fundiciones y refinerías en el plano de la GMC.
La Paradoja de Quiroz: personas que deben adaptarse a la teoría. Si esta no funciona es la culpa de las personas
Es a partir de la evaluación del crecimiento potencial de 5,36%que deberá iniciarse un proceso de recuperación del potencial. Es nuestra manera de abordar el problema del empleo, la tasa de política monetaria y el desarrollo del país.
Para Quiroz y el emisor, el equilibrio de los mercados se logra según la tasa del interés que gobernará la conducta de los usuarios. Esquema en que el empleo y la actividad productiva surgirán del comportamiento de los mercados, el dinero y la tasa del interés que los gobierna.
El diálogo privilegiado del gobierno actual es el FMI así como la experiencia en curso de Argentina. Al igual que el ministro Quiroz son interlocutores que aconsejan un país “estable” aún cuando enfrenten una economía estancada al 1,15%.
¿Qué nos muestra el potencial de la economía? El examen del equilibrio de la Balanza de Pagos establece una holgura de 4,21 puntos calculado en relación al potencial de crecimiento de 5,36% para el año 2026 y el crecimiento en el mismo período de 1,15%. Hasta ahí los cálculos que fijan el Fondo de salarios así como la capacidad productiva que lo justifica.
Las variables monetarias se activarán según las etapas de ejecución del Plan de recuperación de la economía y las metas parciales de recuperación del empleo, salarios y cifras de inflación. Las variables monetarias, regulación de la cantidad de M2, tasas de interés, actúan en el contexto de las medidas estructurales de diversificación de las exportaciones, recuperación de la cuasi-renta de la GMC y creación del sector minero-industrial, sustitución de importaciones de consumo indexada a las cifras de importación, inversión en Investigación y Desarrollo (ID). Este Plan de reactivación por etapas deberá traducirse en elasticidades ingreso de las exportaciones e importaciones para así aprovechar la coyuntura de expansión de la economía mundial y las metas parciales ya citadas, de empleo e inflación.
El Plan de Reactivación es un Plan por etapas pues no se trata de volcar la liquidez al mercado interno para recuperar el empleo a través el Fondo de Absorción Salarial y expansión de las capacidades productivas. Chile no es un país pobre; es un país deliberadamente ralentizado por su propia tecnocracia.
Como se verá más abajo el costo de erradicar el desempleo ha sido evaluado en 11.900 millones de dólares. Ahora bien, la brecha de 4.21 puntos de PIB genera un flujo de 13.893 millones de dólares al año en riqueza productiva potencial. Ese potencial debe compararse con los 11.900 millones de dólares que se necesita para absorber al 9,4% de los desocupados y activar la capacidad productiva. Según estas cifras tenemos un diferencial a favor de 1.993 millones de dólares. Esto nos lleva a la conclusión que el programa de Empleo de Última Instancia se autofinancia de forma genuina mediante la simple liberación de la fuerza productiva que hoy el Banco Central mantiene amordazada con la Tasa de Política Monetaria de 4,5%.
La dupla Quiroz-Banco Central justifica la parálisis interna argumentando que si la economía crece, el país se quedará sin dólares en la Balanza de Pagos debido a las importaciones. Es a partir del potencial representado por un crecimiento de 5,36% que deberá iniciarse el proceso de recuperación. Es nuestra manera de abordar el problema del empleo, la tasa de política monetaria y el desarrollo del país.
Este programa no produce crisis cambiaria, tampoco se arriesgan las reservas internacionales y la liquidez inyectada en salarios se ve obligada a refluir al fisco vía IVA y retenciones de impuestos, procesos que se sitúan mucho antes de tocar las fronteras del comercio exterior.
El Falso Equilibrio
Es inexplicable mantener la economía Chilena operando al 1,15% cuando existe un potencial externo capaz de llegar a tasas de crecimiento en el mediano plazo de 5,36%. El 1,15% condena a cientos de miles de familias a la desocupación, esto asegura que los salarios nominales no presionen al gran empresariado rentista, el que prefiere el cómodo look and see que le garantiza una tasa de interés real del 4,5% sin mover un solo dedo. Según esa lógica la tasa de crecimiento de la economía es de 1,15%. Tanto Quiroz como el Banco Central son epígonos sin matices de la política de ajuste estructural, como lo plantea la escuela monetarista seguida por el ministro Quiroz y el Banco Central
Horizontes para la recuperación del potencial. En busca de soluciones estructurales
Al activar un Fondo de Desarrollo Industrial Soberano (FDIS, ver más abajo p. 20) y sujetarlo a una Tasa Industrial Dirigida (TID) fija del 1,0% o 1,5% real podría pensarse en la activación de la capacidad productiva al margen de la tasa de 4,5% del Banco Central y aspirar a tasas mayores de crecimiento y sustituir en parte el 70% del consumo que viene del exterior.
La solución estructural implica reindustrializar el país en bienes de consumo masivo y componentes intermedios para reducir la dependencia de manufactura extranjera. En el presente Chile exporta concentrados de cobre (materia prima bruta), siendo la elasticidad ingreso de las exportaciones (ε = 1.2), ese valor debiera subir lo cual requiere que el mundo demande bienes chilenos con mayor sofisticación tecnológica, cuya demanda crezca más rápido que el ingreso global.
En los mercados internacionales se anuncia el mayor precio histórico del cobre. Sin embargo, debe considerarse la Cuasi-renta que se resta de los recursos necesarios para el financiamiento de las FURE y la fabricación de las aleaciones madre (Master Alloys) de mayor valor agregado, siendo esta actividad el centro del nuevo sector minero-industrial.
Si el país implementa una estrategia dual (sustitución selectiva de importaciones y agregación de valor a las exportaciones de materias primas), el esfuerzo se divide de forma más realista, abriendo la puerta a romper la mediocridad de los márgenes posibles de crecimiento entre 1% y menos aún. Esto permite a la economía elevar su inversión interna (FBKF) más allá de márgenes que van entre 18 y 23 porcientos del PIB para llegar a niveles del sud-este asiático, así como alcanzar tasas capital-producto de 3.3 o 3.0.
Desafío Estructural de Corto Plazo
Modificar estos parámetros no ocurre por fuerzas de mercado espontáneas; requiere política industrial activa. Mientras las elasticidades sigan en sus niveles actuales π =1.5; ε =1.2, cualquier intento por acelerar la inversión o el gasto público para superar el 1,15% de crecimiento provocará un aumento desproporcionado de las importaciones, vaciando las reservas o disparando la deuda externa.
En lugar de contraer la economía y encerrarla en un molde extractivista, la matriz productiva debe incrementar el valor agregado de las exportaciones (subiendo la elasticidad ingreso de las exportaciones, (ε) y sustituyendo estratégicamente los bienes intermedios y de capital clave (bajando la elasticidad ingreso de las importaciones π). Esta ruta —la propuesta en nuestro ejercicio mediante las fundiciones estatales y el financiamiento a partir de líneas de la Unión Europea, Global Gateway — es la única que hace compatible un crecimiento acelerado con la mejora sostenible en el estándar de vida de la población.
Contracción de la Demanda (Vía Ortodoxa):
Esta estrategia consiste en forzar el equilibrio externo ahogando los componentes del gasto interno. Al deprimir brutalmente los salarios reales, congelar el gasto en vivienda social, salud y educación, y contraer el consumo de la población, se desploma artificialmente la demanda por importaciones, haciendo bajar el PIB real hasta que calce con el raquítico techo externo. Fue la estrategia de “choque” implementada a partir de 1975, la cual estabilizó las cuentas externas a costa de un severo costo social y distributivo. Es lo que plantea en el presente el ministro Quiroz
La Solución de Transformación Estructural (Vía Estructuralista)
Consiste en elevar el techo técnico de la economía mediante una política industrial activa. En lugar de encoger el país para que quepa en un molde extractivista, se expande la matriz productiva incrementando el valor agregado de las exportaciones (subiendo la elasticidad ε) y sustituyendo estratégicamente los bienes intermedios y de capital clave (bajando la elasticidad π).
Esta ruta se inicia con la inversión en 4 fundiciones estatales y obteniendo el financiamiento de la UE (Global Gateway) para así constituir el sector minero-industrial como irradiación de la Gran Minería del Cobre (GMC). Es la vía que hace compatible un crecimiento acelerado con la mejora sostenible del estándar de vida de la población. La vía señalada significa captar la Cuasi-renta actualmente en manos de las Transnacionales. Las últimas cifras señalan que en 2024 salieron 14,4 millones de toneladas a un precio FOB de 30 mil millones de dólares, cargamento que en puertos de ultramar se liquidó a un precio de 51 mil millones de dólares, generando para las transnacionales exportadoras una cuasi-renta de 21 mil millones de dólares sin pago de impuesto corporativo, royalty y derechos de aduana.
Una gestión equivocada
Para que la economía no destruya sus reservas internacionales ni genere crisis cambiarias, la tasa de crecimiento efectiva debe subordinarse al límite fijado por la ecuación que consagra la tracción de exportaciones y una meta de equilibrio de la elasticidad ingreso de las importaciones.
Recordemos que para Quiroz y la tecnocracia actual, mantener la estabilidad de la moneda implica que la elasticidad ingreso de las importaciones (π) debe forzarse hacia cero utilizando la TPM en 4,5% como freno de mano. Esto fue lo que los Chicago Boys realizaron en los primeros años de la dictadura. El costo social no se hizo espera Junto con índices sociales a la baja (educación, salud, vivienda) la tasa de desempleo aumentó a cifras de dos dígitos. La respuesta fueron los planes del PEM (1983) y del POJH (1987) con empleos gubernamentales irrelevantes y de bajos salarios.
Chile exporta concentrados de cobre (materia prima sin procesar). La cadena de valor de este metal se organiza en el mundo según la planificación de las transnacionales que desarrollan una estrategia propia de producción y consumo con altos valores agregados. Chile cumple con su rol de factoría proporcionando la materia prima por lo que en la ecuación de equilibrio de la balanza de pagos la misión de la factoría se consagra con una baja elasticidad ingreso de nuestras exportaciones.
Para evitar el déficit comercial y defender el tipo de cambio, el Banco Central mantiene la TPM elevada (4,5%). Al encarecer el crédito, destruye la capacidad de consumo e inversión interna, forzando artificialmente a la elasticidad de importación, π a aproximarse a cero. Se logra el equilibrio de la moneda y el equilibrio fiscal, al precio de congelar la modernización del país. Se prioriza el indicador macroeconómico sobre la industrialización y las necesidades de la ciudadanía.
Al dejar de exportar tierra y roca mineralizada con los concentrados y pasar a exportar cobre refinado, subproductos químicos de la fundición y ánodos/cátodos listos para la transición energética, los productos chilenos se vuelven indispensables y de alto valor tecnológico.
La elasticidad ingreso de las exportaciones se duplica, pasando de 1,2 a 2,4. A diferencia de Quiroz, que reduce las importaciones deprimiendo el consumo de la gente con tasas altas, el FDIS reduce mediante la sustitución estructural de importaciones (π) en la cadena de capital. Al financiar con créditos dirigidos al 1,0% a los proveedores de la industria metalmecánica y el software industrial local, se facilita la fabricación de los bienes de capital transicionales dentro del país.
La elasticidad de importación cae de forma genuina y sostenible sin necesidad de ahogar la economía con la TPM. La verdadera ruptura del falso equilibrio monetario no se logra enfriando la economía, sino alterando la matriz técnica esto es, elevando el valor de lo que vendemos al mundo (ε) y construyendo la infraestructura habilitante de forma local para que la liquidez utilizada en las transacciones se vea obligada a refluir en el circuito doméstico.
La incompatibilidad de ajustes financieros heredados de la Dictadura con las realidades del siglo XXI
Se nos ubica en la trampa de los ingresos medios con un país que a fines de los ‘80 del siglo pasado y los ‘90 creció a cifras de alrededor de 6%. Esto contrasta con los años 2000 cuando el ritmo económico promedió un crecimiento de 3,9%. Entre los años 2010 a 2026 las tasas de crecimiento apenas superaron 2% promedio. En 2020 se produjo una caída histórica de -6,0% debido a la pandemia de COVID-19, con un rebote de 11,7% en 2021. Los años posteriores reprodujeron el escenario de estagnación, 2,1% en 2022, 0,5% en 2023, 2,6% en 2024 y 2,5% en 2025.
Sin tener la tecnología necesaria ni la educación avanzada o innovación para competir con los países industrializados, la economía quedó atrapada incapaz de modernizarse y diversificarse. La riqueza se concentró y los salarios de la clase media-baja se estancaron, los bienes públicos básicos (educación, salud, vivienda social) se encarecieron y las diferencias sociales aumentaron.
Transitando en la ya tercera década del siglo XXI, sin un proyecto-país, la población ensayó sin mayor convicción, fórmulas políticas desde la centro izquierda hasta la centro derecha, y en el presente colocó sus esperanzas en un proyecto de ultraderecha, apoyado desde el centro en segunda vuelta por la votación en primera del PDG (Parisi)
Entre los años 2010 a 2026 se registró una desaceleración marcada, con un crecimiento que apenas superó el 2% promedio. Esto golpeó duramente al empleo, con cifras que rozan el 10% de desempleo de la fuerza laboral, y consecuencia de ello a los ingresos de las capas de la población más desfavorecida.
El ajuste estructural del ministro Quiroz (Proyecto de Reconstrucción, bautizado como el Proyecto Misceláneo)
El ajuste estructural del ministro Quiroz se centra en resolver inquietudes puntuales del empresariado (baja del impuesto corporativo de 27 a 23 porcientos, reintegración de impuestos, subsidios al empleo, flexibilización laboral, financiar salas cunas con el fondo de indemnización de las trabajadoras….) sin tocar los problemas estructurales señalados más arriba.
Si se plantea crecer a 2,5%, 3.0%, 3,5% o 4% no lo podremos hacer: como lo hemos escrito, tenemos un Freno de Mano Externo que atenta a nuestras aspiraciones de crecimiento. Ese es el techo que manda. Aún, si quisiéramos crecer al potencial modesto e insignificante que nos permite la cifra de 1,15 para 2026, necesitaríamos endeudarnos al exterior. Reconociendo esta realidad, en el mes de enero de 2025 el gobierno Boric colocó Bonos del Tesoro por el monto de 4.375 millones de dólares y el ministro Quiroz presentó una ley que autoriza al Fisco a contraer un endeudamiento adicional de hasta 6.200 millonesde dólares durante el año 2026.
El historial reciente nos enseña que la alternativa al endeudamiento no es otra que suprimir los Bienes Públicos cuyo financiamiento cabe al Estado a saber, Educación, Salud y Vivienda Social. Fue la solución de la dictadura alentada por los Chicago Boys e impulsada por las privatizaciones.
En la actualidad el país depende del endeudamiento externo para sostener su bajo dinamismo.
Oficialmente el desempleo alcanza a 9,4% de la fuerza laboral. Se espera que en el curso del invierno pudiera llegar a dos dígitos. A ello se agregan los bajos salarios.
Para evaluar la capacidad doméstica de absorber esa cantidad de desempleo en términos monetarios, esto es sin considerar los necesarios insumos externos, además de la masa salarial debemos considerar la capacidad productiva sustitutiva doméstica. Todo eso debe estar previsto en el Plan de Reactivación de la Economía. Esto significa considerar la masa salarial anualizada así como la capacidad productiva de insumos sustitutivos domésticos. Para esto último consideramos la relación técnica capital/producto de 3,5.
Teóricamente Hyman Minsky (economista keynesiano) plantea un programa Employer of Last Resort(Empleador de último resorte, ELR) que fija un salario de absorción indexado a los saldos realesnecesarios para el consumo de subsistencia doméstica. Calibrando el costo de absorción por trabajador (considerando un sueldo base de mercado más costos operativos directos de medios no transables) en un costo mensual de CLP 750.000 desarrollamos un ejercicio dentro del circuito doméstico de la economía.
(Con ello asumimos la doble debilidad estructural de la economía a saber, la mono producción cuprífera y la incesante dependencia de las importaciones. Los economistas la llaman, la baja elasticidad ingreso de las exportaciones y la alta elasticidad ingreso de las importaciones. Mantenerse en esa realidad del comercio exterior se traduce en un financiamiento basado en el endeudamiento externo vía bonos soberanos. Es el costo de considerar el sector externo como un mero mecanismo de ajuste de precios (tipo de cambio flexible).
Con un salario de CLP 750.000 (valor mediano) el desempleo oficial de 981 mil trabajadores, anualizado, equivaldría a CLP 8,829,000,000,000 (CLP 8,8 billones) esto es al tipo de cambio (1 USD = CLP 946,53), USD 9,327,755,063. (9,3 mil millones de dólares). La inversión requerida en capital físico nacional para que los 981 mil trabajadores generen valor agregado bruto real inmediato, sin requerir importaciones, se obtiene dividiendo la masa transaccional de salarios por la eficiencia marginal de la relación técnica sectorial (3,5). Con ello se obtiene un valor de CLP 2,522,571,428,571 (CLP 2,5 billones) esto es, USD 2,665,072,875 (2,6 mil millones de dólares).
Con esas cifras, la inyección monetaria expandida total debe igualar exactamente el valor de la nueva producción interna no transable creada por el Plan de Reactivación de la Economía, ajustada por la velocidad transaccional del circuito de ingresos corporativo-estatal. La sumatoria total, salarios y capacidad productiva son CLP 11,3 billones, esto es 11,9 mil millones de dólares.
Tratándose de un circuito doméstico cerrado, asumimos una elasticidad de importación del circuito de capital que se aproxima a cero. La liquidez transaccional inyectada queda capturada en el comercio doméstico. Por tanto, la masa monetaria refluye al fisco y al sistema bancario local vía recaudación de IVA e impuestos de retención antes de presionar las reservas internacionales del Banco Central. Este circuito monetario cerrado, implica que el dinero inyectado no se fuga hacia el mercado cambiario para comprar bienes transables importados. Lo que evita presionar el tipo de cambio (lo que habría disparado la inflación importada) y protege las reservas internacionales del Banco Central de Chile.
Cada transacción en el comercio doméstico gatilla una tasa de absorción impositiva del 19% de IVA, sumado a los impuestos de retención asociados a la contratación es decir, impuesto de segunda categoría que grava sueldos, salarios y bonos y la retención es cero, si la renta líquida imponible —es decir, el sueldo bruto menos los descuentos previsionales de AFP y salud— no supera las 13,5 UTM mensuales.
Para el año comercial vigente, el porcentaje de retención obligatoria para las boletas de honorarios es del 15,25% sobre el valor bruto del servicio. Al refluir al fisco de manera tan rápida, el dinero se “destruye” o retira de la circulación activa antes de que pueda generar un exceso de demanda agregada de largo plazo que presione los precios al consumidor de forma sostenida.
El dilema de Quiroz y las insuficiencias de absorción: al evaluar el Desglose Estructural de la Inyección Requerida, 11,9 mil millones de dólares (o CLP 11,3 billones). Estas son las cifras que tendremos en cuenta pero las necesidades relativas a la inversión industrial (sector minero-industrial) que abordaremos así como otros, como es el caso de planes de Infraestructura y Vivienda, tienen presupuestos que superan los 13,8 mil millones de dólares calculados como potencial de inversiones, dado un crecimiento de 3,56% en 2026.
Insuficiencia de Absorción Salarial: Los 9,3 mil millones de dólares asignados a las transacciones (78% del total) actúan puramente como un soporte de consumo básico y empleo local. Sin embargo, no alteran la estructura de productividad de fondo. Es evidente que el ministro Quiroz no logrará sostener este nivel de absorción salarial en el tiempo si el circuito depende exclusivamente de la inyección fiscal y el reflujo tributario de corto plazo.
El cuello de botella de los Bienes de Capital: La asignación para inversión transicional (capacidad productiva) es de 2.6 mil millones de dólares (22% del total). Aunque esta proporción acotada es lo que permite mantener la inflación a raya (al no demandar importaciones masivas de maquinaria especializada y repuestos), es insuficiente para transformar la matriz productiva. Sin una inversión robusta en bienes de capital, la infraestructura generada será puramente “paliativa” o de baja intensidad tecnológica.
Recordemos el dato de baja de inflación en mayo de 0,2%. Formalmente esto demuestra que el circuito monetario doméstico tiene una alta capacidad de reflujo contable. Pero, ante un clima de desconfianza, la preferencia por la liquidez debe interpretarse como un motivo de precaución. Lo que prueba que la variable monetaria no es un elemento exógeno a la economía. Por el contrario, es parte de los mecanismos de crédito en la economía y de los planes productivos que desarrollan la Oferta.
La hipótesis de captación total del reflujo de transacciones de mercado lleva al extremo el balance sectorial que debería llevar a cabo la estabilización del consumo mediante el IVA y los impuestos de retención ya señalados.
La absorción monetaria sin más, sacrifica la acumulación de capital productivo. La política del Banco Central de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% es consecuente con un programa de absorción monetaria pero no de reactivación.
Las minutas oficiales de la institución confirman la práctica de ésta política, declarando que mantener la tasa es la “única opción plausible”.[4], [5] Al mirar sólo la estabilización inflacionaria, el instituto emisor posterga la activación productiva y con ello la crisis de crecimiento de la economía.
Sin un Plan de reactivación, tanto en el plano de la infraestructura como de los proyectos sectoriales, el gobierno no tendrá otra alternativa que recurrir al endeudamiento. El sesgo contractivo del Banco Central de Chile se alimenta de la falta de un Plan Nacional de Reactivación. Una inyección bruta macro-sostenible (11,9 mil millones de dólares o CLP 11,3 billones) supone que la liquidez transaccional va a la par con la reactivación de la capacidad productiva en el corto, mediano y largo plazo.
El error conceptual del Banco Central de Chile deriva de sus estatutos en que el objetivo es el control de la inflación. Ignora como objetivo los mecanismos del empleo. Ausente de un plan productivo, asfixia el componente de inversión en bienes de capital, en cambio eleva el costo del dinero para neutralizar la inyección fiscal directa y de paso pone en la incertidumbre a la inversión privada. Cree en el reflujo fiscal (IVA e impuestos de retención) pero desestima de plano los agregados monetarios estructurales con lo cual compromete la demanda de largo plazo.
La estrategia corporativa: «Look and See» y el sesgo rentista
La combinación de una TPM contractiva en 4,5% con la falta de una política industrial de Estado genera un falso equilibrio defensivo. El gran empresariado chileno prefiere la postura de “esperar y ver” (look and see) por las siguientes razones:
El desincentivo de la tasa real: Con una inflación anualizada que retrocedió al 3,9% en mayo y en junio se encuentra a 4,3% a 12 meses, una tasa nominal del 4,5% ofrece un rendimiento real seguro para los capitales financieros. ¿Para qué arriesgar capital en fundiciones, refinerías o plantas de procesamiento, o infraestructura si el mercado financiero premia la inactividad?
Captura del mercado interno: Las corporaciones se adaptan a la mediocridad del consumo local básico previsto en la realidad social actual: salario mínimo de CLP 553.553, negociaciones en torno a CLP 650.000, pero que en nuestra convicción no puede existir un mínimo que baje de los CLP 750.000. Se sabe que habrá un flujo mínimo de compras domésticas, pero no encuentran ningún estímulo para llegar a un nivel de Demanda Efectiva capaz de justificar y ampliar instalaciones o modernizar necesarios procesos productivos.
El espejo de Corea del Sur frente al dilema de Chile
Cuando hace cuatro décadas Corea del Sur registraba el mismo PIB per cápita que Chile posee hoy, decidió romper con el “falso equilibrio de la moneda” por lo que no dejó ni la tasa de interés ni la inversión al libre albedrío del mercado interno. El Estado obligó al sistema bancario a canalizar créditos subsidiados y dirigidos exclusivamente a sectores estratégicos (acerías como POSCO con 2 plantas en Pohang y Gwangyang, que producen electrónica y automotriz). Si una empresa quería protección o subsidios, estaba obligada a cumplir con cuotas de exportación de alto valor agregado y a reinvertir sus ganancias en la modernización de bienes de capital.
La falacia de la neutralidad: Chile asume que el mercado asignará los recursos eficientemente si la inflación está controlada al 3%. Como resultado, el país sigue atrapado exportando concentrado de cobre en bruto, externalizando el valor agregado del procesamiento y la refinación a Asia.
Conclusión macroeconómica
Al mantener la TPM en 4,5%, el Banco Central valida la falta de ambición del entorno económico chileno. Se protege la estabilidad nominal de corto plazo a costa de destruir el incentivo para la transformación industrial. Mientras el Estado se rehúse a financiar la transición productiva y a subordinar la política monetaria a una estrategia de desarrollo soberano —tal como lo hicieron los tigres asiáticos, el circuito económico de Chile seguirá atrapado en un ciclo paliativo: inyectar salarios para sostener el consumo básico, recaudar fondos mediante el IVA y tolerar el estancamiento de la gran infraestructura de capital.
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Para saltarse el bloqueo de la Tasa de Política Monetaria (TPM) del Banco Central y el sesgo rentista de la banca comercial, el Estado debe crear un circuito financiero cerrado de Dinero de Propósito Específico o Crédito Dirigido.
La Inversión como recuperación del potencial: Fondo de Desarrollo Industrial Soberano (FDIS) e intervención de las AFP
El objetivo del Fondo de Desarrollo Industrial Soberano (FDIS) no es maximizar el retorno financiero nominal, sino maximizar la tasa de acumulación de bienes de capital físico para la transformación productiva.
El FDIS se capitaliza inicialmente mediante la titularización de flujos futuros del litio, excedentes estructurales de Codelco o la emisión de “Bonos de Infraestructura Industrial” a largo plazo adquiridos por los fondos de pensiones estatales o reservas soberanas.
El FDIS otorga créditos directamente a los proyectos de industrialización, sin pasar por la banca privada. Los bancos comerciales quedan fuera, por lo que no pueden aplicar sus márgenes de riesgo ni indexar los préstamos a la TPM.
Tasas Duales
El fondo quiebra el principio neoclásico de la tasa de interés única mediante un sistema de Tasas Duales: el FDIS aplica una Tasa Industrial Dirigida (TID) fija del 1,0% o 1,5% real. Sigue vigente la TPM del 4,5% fijada por el Banco Central con lo que se persigue frenar el crédito automotriz, el consumo y las burbujas inmobiliarias.
La normativa del FDIS se aparta de aquella del Banco Central pues el FDIS no capta depósitos del público a través del mercado interbancario. Al ser un fondo de capital cerrado, el Banco Central no tiene la facultad legal ni operativa para regular las tasas de contratos de crédito directos entre una agencia de desarrollo estatal y una corporación productiva. Para evitar que este dinero barato se filtre a la especulación o al consumo interno (lo que reactivaría la inflación), el crédito del FDIS es condicional y finalista. Esto quiere decir el dinero del préstamo no se deposita en la cuenta general de la empresa, pues permanece en un fondo en garantía administrado por el FDIS. Se trata de Cuentas Corrientes de Propósito Especial (Escrow Accounts). Se trata de pagos directos al proveedor. Por ejemplo, si una empresa metalúrgica chilena pide un crédito para levantar una refinería, el FDIS no le entrega directamente el dinero del pago. El FDIS le paga directamente al proveedor de los hornos, la ingeniería y los bienes de capital transicionales tras verificar la factura y el avance de la obra. La elasticidad de importación del circuito de consumo sigue siendo cero. En el fondo se trata de subsidios vinculados a metas de Exportación y Valor Agregado. Si la empresa beneficiaria no logra procesar el concentrado de cobre y exportar cátodos o subproductos con mayor valor agregado en un plazo de 36 meses, la tasa del crédito se penaliza y se eleva automáticamente al nivel de la banca comercial, forzando la disciplina de mercado.
El FDIS expande la capacidad productiva sin generar las presiones inflacionarias que preocupan al Banco Central. Al contrario del gasto social puro, la inversión financiada por el FDIS en refinerías y plantas de procesos incrementa la productividad marginal del trabajo y el volumen de bienes disponibles en el mediano plazo. En síntesis, existe una neutralidad Inflacionaria. Las utilidades generadas por la exportación de productos refinados retornan directamente al FDIS para amortizar los créditos. El dinero refluye al fondo soberano, permitiendo financiar nuevos proyectos de infraestructura habilitante sin requerir nuevas inyecciones del presupuesto nacional.
Este modelo quiebra el comportamiento defensivo del empresariado (look and see) al ofrecer financiamiento a tasas históricamente bajas que la banca comercial jamás podrá igualar debido al bloqueo de la TPM, el Estado asume el riesgo inicial y vuelve económicamente irresistibles los proyectos de industrialización y modernización tecnológica.
¿Cómo se podría resolver el techo de la Restricción Externa?
El primer paso para crear el sector minero industrial es entender el papel de la Fundición-Refinación (FURE) en el proceso de lixiviación de los sulfuros y de los óxidos. Los óxidos, que se van agotando son altamente solubles en ácido sulfúrico, lo que permite una lixiviación rápida y con pilas a temperatura ambiente. Los sulfuros requieren de condiciones más agresivas (cloruros o altas presiones) para romper la estructura del sulfuro, siendo la lixiviación clorurada y la biolixiviación las técnicas clave para este fin.
La industrialización derivada de la economía del cobre es la irradiación que se busca. La base de dicho spill over se encuentra en los subproductos que actualmente son refinados en el exterior.
El precio final de las exportaciones no corresponde a lo enviado, puesto que se liquida en el exterior después de los procesos de fundición-refinación. En ese proceso quien fija el precio no es el vendedor basado en Chile sino el comprador basado en el extranjero; esto es lo que la UNCTAD ha denunciado desde hace más de una década como un proceso de subfacturación que en los hechos corresponde a un contrabando desde los puertos de Chile. Ahora bien, el circuito de producción-comercialización corresponde al proceso que realizan las transnacionales que operan en Chile.
Revertir este proceso implica invertir en Fundiciones Estatales. Me refiero a la Construcción de 4 plantas de fundición y refinación de alta tecnología con una inversión total de US$ 12.000 millones (US$ 3.000 millones por planta). Recomiendo para ello el esquema Financiero Internacional (UE). Se trata de un financiamiento estructurado a través del programa Global Gateway de la Unión Europea. Se implementa un modelo de empresa mixta con control mayoritario estatal (51% Chile – 49% Consorcio Europeo). El 70% se apalanca vía Project Finance con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) a tasas concesionales fijas, garantizado por contratos de compra a largo plazo de cobre verde.
La captura de la Cuasi-Renta (Qr)
La Cuasi-renta es la renta suplementaria que obtiene la transnacional con el sobre precio por lo que exporta y que no declara en la Aduana de Chile. Al procesar localmente el mineral se retiene el valor real que hoy se liquida en puertos de ultramar. Cada planta genera un Flujo de Caja Neto de US$ 1.150 millones anuales (EBITDA), logrando un retorno sobre la inversión (ROI) del 38,3% y un periodo de recuperación del capital de solo 2,6 años. Las 4 plantas inyectan más de US$ 7.612 millones netos anuales a la Balanza de Pagos (vía mayor valor FOB y retención de rentas). El déficit de la Cuenta Corriente se desploma a un rango mínimo e irrelevante de ~1% del PIB, eliminando el estrangulamiento externo o techo impuesto por las Cuentas Externas en el largo plazo.
Absorción del Desempleo y Plan de Infraestructura Local
Este Plan representa una inyección contra-cíclica, mediante un fondo de US$ 10.000 millonespara un Plan Nacional de Vivienda y un Plan Nacional de Infraestructura (focalizado en la resiliencia urbana contra tormentas e inundaciones).
Para llevar a cabo este Plan realizamos un desglose técnico mediante la Matriz Insumo-Producto (MIP). Contamos como insumos locales (75% = US$ 7.500 millones), destinados a la contratación del 10% de desempleados de la fuerza laboral con un salario digno indexado de 750.000 CLP, y al consumo de cemento, madera y metalmecánica de las ramas industriales nacionales subutilizadas.
Contamos con insumos Extranjeros (25% = US$ 2.500 millones) que se refieren a importación de maquinaria pesada, acero estructural y asfalto, financiados plenamente con los dólares excedentes recuperados por las fundiciones.
Las obras se focalizan en las comunas con mayor susceptibilidad urbana e inundabilidad (San Joaquín con 100% de vulnerabilidad, Cerro Navia, Lo Espejo, Quinta Normal, El Bosque y zonas ribereñas rezagadas del centro-sur del país).
Impacto en el Crecimiento, Inflación e Interés
Aplicando el multiplicador de la construcción de la Matriz Insumo Producto (1,68) y sumando el efecto inducido por el consumo de los nuevos salarios obreros, el plan inyecta una expansión real directa de +5,77%al producto. Teóricamente si sumamos este Plan al crecimiento de base, podríamos dar un salto de crecimiento real del cercano al 6% anual, emulando las dinámicas históricas del Sudeste Asiático.
Esto es una cifra indicativa que muestra el uso gradual del potencial económico en el largo plazo es decir, a medida que se resuelvan las restricciones que impone la Balanza de Pagos
Aunque la inyección monetaria inicial presiona la demanda interna, el ingreso masivo de las divisas de las fundiciones provoca una apreciación estructural del peso (dólar más bajo). Esto abarata el costo de los alimentos y combustibles importados. A largo plazo, la construcción de viviendas masivas disminuye el precio real del ítem de arriendos en el IPC.
En este Plan se puede considerar una coordinación de Política Monetaria (Hacienda – Banco Central) donde el Ministerio de Hacienda ejecuta una esterilización de divisas abriendo una cuenta de estabilización extranjera para liquidar pesos gradualmente a tasas absorbibles por el mercado. Se aísla el plan de las alzas preventivas de la Tasa de Política Monetaria (TPM) del Banco Central utilizando financiamiento fiscal directo proveniente del cobre y créditos preferenciales europeos.
Intervención de las AFP en el diseño financiero del Bono Industrial.
Para capturar el interés de los fondos de pensiones de Chile, el instrumento no puede ser un bono corporativo privado común, sino un Bono de Proyecto Estructurado (Project Bond) con las siguientes especificaciones técnicas:
El Bono de Proyecto Estructurado será emitido por una sociedad anónima de objeto exclusivo (por ejemplo, podría ser una Sociedad Chilena de Aleaciones Tecnológicas), donde el Estado (vía Codelco o ENAMI) posea una participación minoritaria pero estratégica, y socios tecnológicos privados posean la mayoría operativa.
El Estado chileno actúa como aval del capital principal del bono durante los primeros 7 a 10 años (el periodo crítico de break-even). Esto reduce el riesgo de crédito del instrumento a una categoría cercana a la de un Bono Soberano.
Moneda y Ajustabilidad del bono: El bono es emitido en Unidades de Fomento (UF) o directamente en Dólares (USD), protegiendo al inversionista institucional contra la inflación local.
Estructura de Retorno (Tasa y Plazo):
Plazo: 15 a 20 años, calzando perfectamente con el horizonte de inversión de los fondos A y B de las AFP.
Tasa de Interés: Debería ofrecer un spread (premio) sobre el bono soberano a 10 años. Si el bono soberano chileno rinde un 5,5%, el Bono Industrial debería estructurarse a una tasa en torno al 6,5% o 7,0% anual para incentivar la migración de capitales desde el extranjero hacia el mercado local.
¿Cuál sería el interés de las AFP? Las administradoras locales enfrentan una presión constante por rentabilidad y diversificación. Este instrumento ofrece tres ventajas clave para el portafolio institucional:
Mitigación del riesgo cambiario: Hoy en día, cuando el Fondo A invierte fuera de Chile, asume una alta volatilidad por el tipo de cambio. Un bono industrial indexado al dólar o UF, pero emitido localmente bajo leyes chilenas, elimina o reduce significativamente los costos de cobertura cambiaria (hedging).
Calce de plazos perfecto: Los fondos de pensiones necesitan activos de muy larga maduración para pagar las pensiones futuras. El mercado de capitales chileno actual ofrece pocos instrumentos de este tipo fuera del sector inmobiliario y de concesiones viales.
Activo contra-cíclico: El valor de las aleaciones madre (master alloys) está ligado a la transición energética global (electro movilidad, energías renovables). Esto asegura una demanda internacional cautiva y flujos de caja, estables e independientes de los ciclos políticos locales.
La viabilidad política y regulatoria en Chile
El principal obstáculo no es financiero, sino de arquitectura legal. El marco normativo chileno actual impone restricciones estrictas:
Límites de inversión de la Superintendencia de Pensiones: Las AFP tienen topes máximos para invertir en instrumentos de emisores nacionales que no tengan un historial de utilidades de tres a cinco años (empresas en etapa de proyecto o greenfield).
La solución regulatoria: Se requeriría una modificación legal en el Congreso o una norma de excepción de la Superintendencia de Pensiones que califique a estos instrumentos como “Activos Alternativos de Interés Nacional”. Esto permitiría al Fondo A y B destinar, por ejemplo, hasta un 2% o 3% de su cartera total a la compra de deuda industrial con garantía del Estado.
Santiago, julio 31, 2026
[1] Fuente: Observatorio de Políticas Económicas (OPES) –INE. RSS, Centro de Estudios.
[2] Señala la indexación de la elasticidad de las importaciones de consumo al crecimiento del PIB.
[3] Anthony P. Thirlwall (1979). The Balance of Payments Constraint as an Explanation of International Growth Rate Differences. PSL Quarterly Review (originalmente conocida como Banca Nazionale del Lavoro Quarterly Review). En un estudio que abarca 40 años de la economía chilena (1980-2019) los autores Fernando Yunga, Carlos Tapia, Shaley Camacho y Alexis Cuevas señalan que en el caso estudiado los resultados demuestran que se cumple la llamada Ley de Thirlwall. Literalmente indican que “al integrar los flujos de capital (IED) el país ha demostrado una relación de largo plazo. Existe una relación bidireccional entre el Producto Interno Bruto (PIB) y las exportaciones, y una relación unidireccional que va desde el PIB hacia la IED. La política económica podría enfocarse en diversificar las exportaciones, y fomentar la entrada de nuevos capitales suavizando los términos normativos internos”.Cfr. Fernando Yunga Medina, Carlos Tapia Morquecho, Shaley Camacho Manzanillas, Alex Cueva Jiménez(2022). ¿La balanza de pagos limita el crecimiento económico? Nueva evidencia para Chile período 1980-2019. El papel de los flujos de capital? Boletín de Coyuntura, ISSN-e 2600-5727, Nº. 35, 2022 (Ejemplar dedicado a: Boletín de Coyuntura), págs.25-35.
La investigación puede consultarse en ingles: Does the balance of payments constrain economic growth? New evidence for Chile 1980-2019. The role of capital flows.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8791894#:~:text=Thirlwall%20(1979)%20afirm%C3%B3%20que%20el,la%20dependencia%20en%20las%20exportaciones.
[4] A junio de 2025, comentando el IPOM de esa época, el Banco Central de Chile no veía cambios que pudieren intervenir en su política siempre que la meta de inflación se mantuviera en 3% por el resto del año. Sin embarga la institución alerta sobre escenarios complejos en Medio Oriente lo que podría llevar a mayor incertidumbre en el futuro.
[5] Un año después, en junio 24 2026, el Banco Central seguía en la incertidumbre. Estimaba que mantener la tasa de interés en 4,5% era la única opción plausible frente a noticias respecto a la guerra en Medio-Oriente. Debía evaluarse, según la institución, que la eventual normalización de la oferta mundial de petróleo así como la “reacción de la demanda ante un escenario externo más benigno (…) qué otras fuerzas internas podrían impulsar el gasto”.