IZQUIERDA EN CHILE: ES HORA DE COMENZAR A PENSAR EL MAÑANA. Por Leonardo Holgado V*

Mucho se ha escrito sobre el nuevo escenario que abre el plebiscito constitucional del 25 de Octubre, en general, con ideas y propuestas generales, que son plenamente justificadas dado el evidente retraso en materia de legitimidad del orden institucional centrado en la Carta de Pinochet, pero a veces se pierde la noción que ese proceso también es un proceso politizado, es decir cruzado por los diferentes proyectos de sociedad que luchan por volverse hegemónicos para orientarlo hacia la representación de ciertos contenidos específicos en preferencia a otros.

Desde octubre 2019 a marzo de 2020

En este sentido, en mi opinión el factor más relevante es que en el trayecto desde octubre de 2019 a marzo de 2020, se (re)constituyó la Izquierda y eso es lo realmente nuevo del campo político chileno, ya que fueron demasiados años llamándole Izquierda al Centro, porque ante cada coyuntura o momento importante cuando era esperable no una acción consciente, sino tan sólo un indicio ético, la ‘Izquierda’ tomaba el camino y la posición más decepcionante posible, eso tenía hastiados a amplios sectores: las mujeres, los jóvenes, los indios, los trabajadores, los pobres, los territorios en sacrificio, la cultura.

Octubre 2019

Entonces vino octubre y sin que nadie liderara abiertamente, el proceso se impuso una psicología de masas en torno a paralizar el país y el transporte, detener la continuidad de las instituciones impuestas en Dictadura y a nivel simbólico una pasión por reafirmar los signos-huachos, a la vez que recuperar la iconoclastia perdida, el efecto era a tal punto innovador y desconcertante que el Estado prefirió “entregar la reina” (Constitución) para ganar tiempo, lo que le permitió administrar con mucha eficacia la pandemia del Covid 19, para recuperar el orden público en avenidas desoladas bajo Estado de Excepción y Toque de Queda nocturno.

Un paso adelante, dos atrás

Si bien, ahora todo parece estar enrarecido, tengo la convicción que debemos retomar la máxima de 1 paso adelante y 2 atrás, es decir, si el orden pinochetista está impugnado por una amplísima mayoría social, eso es muy bueno, pero no es definitivo. Por ejemplo se logró un avance económico-político con la disposición del 10% de los Fondos Previsionales, pero el avance se difumina cuando el ‘ejército de reserva’ gasta los recursos en bienes suntuarios, sin la menor conciencia ni disciplina, lo que hace recordar las “lecciones españolas” sobre las carencias del Partido.

Esto trae a la memoria que en el proceso constituyente habrá pequeños pasos adelante, pero también la Reacción se hará presente en forma explícita, por lo que es necesario adelantar como resultado político concreto la reconstitución del espacio cultural y político de la Izquierda, que viene a terminar con 50 años de exclusión y permite que Chile pueda dialogar nuevamente con América Latina, que es de suyo una potencialidad importante y novedosa, porque reconstruye su ethos (como “costumbre” y como “lugar”).

Los desafíos

Arribados a este punto, volvemos al momento germinal y los desafíos son más o menos los mismos de siempre (que por no resueltos ni discutidos, retornan):

  1. ¿Cuál es la estrategia de la Izquierda para contener y vencer a la Reacción (porque los poderosos no van aceptar su derrota tan pacíficamente, cuando el proceso los toque materialmente)?
  2. ¿Cuál es el programa mínimo que permita un entendimiento con el Centro? y ¿Cuál es el programa máximo que permita proyectar una estrategia hegemónica hacia el futuro (sino existiera, el movimiento podría ser víctima de su propia entropía)?
  3. ¿Cuál es la herramienta política que organizará la unidad de acción, la difusión de ideas y la coordinación regional latinoamericana?

En los tres aspectos, ni la Oposición ni siquiera un frente amplio, ni menos actores resplandecientes tienen mucho que decir porque no se inscriben dentro del nuevo esquema, por el contrario, como siempre, actúan en la creencia que el proceso de octubre beneficia una estrategia socialdemócrata, donde algún liderazgo joven y representativo de “nuevas fuerzas sociales” permita reordenar el esquema hacia el Centro, permita dialogar con las fuerzas hacia la Izquierda (quizás, hegemonizadas por el PC), que la fiebre baje un poco y el “ejército de reserva” de burócratas retome las funciones estatales para controlar a  los radicalizados.

Es hora de comenzar a pensar el mañana.

*  Leonardo Holgado, es abogado laboralista

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